jueves, 5 de junio de 2014

LUCES, SOMBRAS Y ABISMOS

Han pasado ya las elecciones europeas, estas que no tenían apenas importancia, en la que las habituales vacuidades diseñadas por estrategas de medio pelo intentaban adormecer al sufrido y exprimido ciudadano español. Según les oía, poco todo hay que decirlo, recordaba un párrafo de El miedo a la libertad de Erich Fromm, que decía: “Los métodos de propaganda política tienen sobre el votante el mismo efecto que los de la propaganda comercial sobre el consumidor, ya que tienden a aumentar su sentimiento de insignificancia. La repetición del slogan y la exaltación de factores que nada tienen que ver con las cuestiones discutidas, inutilizan sus capacidades críticas”. ¿Están ustedes de acuerdo? Yo, ¡qué quieren que les diga!, completamente. La casta política, habituada y acostumbrada a reírse del ciudadano, colocan a los más aburridos candidatos, a los elefantes más desgastados, en ese retiro áureo que suponen los escaños europeos, como si fuera un premio por no se sabe muy bien que servicios prestados.. Me dirán que hay excepciones, y convengo en ello con ustedes, pero la norma es aquella, y las elecciones sólo suponen un pulso más en la lucha política nacional, autonómica o municipal, bombardeando una vez más (son incansables al desaliento, oiga), al sufrido contribuyente, al arruinado ciudadano y a cualquier incauto e infeliz habitante de nuestra esquilmada Hispania.

Sin embargo, estos cegatos intelectuales, estos rompetechos políticos, subidos en sus poltronas, viajeros de primera, ausentes de la realidad social, no previeron que estas elecciones eran más, mucho más, que una simple elección a un lejano y desconocido planeta fantástico del que sólo se conocen algunas normas, casi siempre molestas, pocas de sus responsabilidades y muchas de sus prebendas. Y digo fantástico no sólo por los sueldos, qué también, sino por la percepción, correcta o no, de ser una institución que sólo tiene realidad virtual en tanto y cuanto de vez en cuando aparecen en los papeles y poco más. Y mientras en las urnas estaba en juego la valoración de los partidos, la fortaleza de los secesionistas, la salubridad del sistema democrático, estos a por uvas, que mientras sean llevárselas, da igual que estén verdes.

Y así, amanece el día después. Permítanme pues que les haga mi personal valoración. El hundimiento del PP y del PSOE es obvio, aunque ambos partidos han seguido veredillas distintas para encajarlo. Mientras el PP silba en la vía, se pone de perfil, y habla de comunicantes y comunicadores, que igual podría parlar del sexo angelical, el PSOE se apresta a cambiar algo para que no cambie nada, es decir, que los barones de siempre decidan que cambiando a uno todo seguirá igual. Lo cierto es que más de dos millones de votantes de PP se han quedado en casa planchando oreja o haciendo lo que les plazca, porque son conscientes de que lo mismo da unos que otros porque todos van a por la cartera, los del PSOE se han ido al monte a englobar las huestes de la izquierda extrema. Mientras el PP hace su política favorita, es decir, no hacer nada salvo que fuese acogotar a los ciudadanos de clase media y esperar que una ligera mejoría de la economía le haga el milagro de recuperar sus votos, el PSOE se apresta a lo mismo de siempre, hablar de cambio para que no cambie nada.

¿Piensa el PP recuperar esos votos de la clase media cuando la han laminado? ¿Cree que los jubilados, los funcionarios, los profesionales, los pequeños empresarios van a olvidar su gestión? ¿Considera que esa clase media machacada va a volver a confiar en ustedes por miedo a la izquierda? Creo que no… O buscarán otras opciones, presentes o futuras (y miedo me dan las futuras que estén por venir) o se quedarán en su casa haciendo lo que ustedes conocen tan bien, es decir, mirar al tendido sin hacer nada.

Y el PSOE, ¿considera que sin expurgar a fondo las corruptelas, los ERES, los chiringuitos, las baronías, va a recuperar a los votantes huidos? Por más que se escore a la izquierda, por más que diga, por más motos que venda, el engaño a los votantes ya está hecho, el tufillo a corrupción les acompaña, el incienso de poder les cobija, y más de lo mismo los ciudadanos no quieren.-

Las otras fuerzas políticas, salvo los partidos secesionistas que salen fortalecidos y el fenómeno podemos, pinchan también. UPyD toca techo electoral, porque si con la tormenta que padecemos crece tan poco, es obvio que no engancha al votante, que no se decide a ver como alternativa a esa opción, y ya que no es un voto ideológico (para el que aún piense que la ideología aún existe en la política), igual que han venido se irán. VOX no traba el descontento del PP, así que el ciudadano prefiere quedarse en casa haciendo calceta, o lo que les vaga, a cumplir con su deber moral de ejercer el voto; en resumen, tampoco ha sido una opción creíble que ilusione a los votantes cansados de la gestión del PP. Ciudadanos es un reflejo de lo expuesto para las dos anteriores en cuanto a consideración ciudadana, casi podemos hablar de siamés; caen muy bien, como el chico que todas dicen que es muy majo, pero que ve cómo se van al baile con los niños malos. Por último, IU crece a costa del PSOE, evidente, pero con un voto “escala”, es decir, un votante que le ha dado miedo un voto más radical, no por contenido, sino por la incertidumbre de su utilidad; más le valdría repasar la mentalidad de Anguita y alejarse de retóricas frentepopulistas, porque para eso ya hay otro maromo en el corral. Todos estos partidos deben hacer examen, revisar su estrategia, dejar de tocar campanas al vuelo (al menos algunos). Deberían, si me permiten decirlo, reflexionar sobre la deriva del voto, alejar a paniaguados a la espera del pesebre de su órbita y tomar decisiones, no sea que en la marejada que se está creando desaparezcan del mapa político. Y quiero que sepan que lo digo con cariño, porque sinceramente creo que en la mano de estos partidos pequeños y democráticos está gran parte de la solución de los problemas de España, siempre y cuando cambien muchas de sus actitudes y huyan de los modelos ya quemados. Sus estructuras aún no están tan anquilosadas para no poder corregir la deriva.

And the winner is… Ya lo saben ustedes. Gana un movimiento radical que ha lanzado al personal a la calle; gana la intolerancia más extrema; gana la ideología izquierdista más caduca. No es para extrañarse ni para sorprenderse. Más cornadas da el hambre, más duele pagarse los medicamentos para el cáncer, más grave es tener que pedir que abran los colegios en julio y agosto para que haya niños españoles que puedan comer una vez al día, más terrible es ver la corte de corruptos impunes con las cuentas en Suiza y prefiero no seguir para conservar mi estabilidad mental, o la que me queda aún.

Estos resultados evidencian no sólo desafección hacia los partidos políticos, que sería lo de menos. Señalan el hastío, el hartazgo, la ira de los ciudadanos. Si en el anterior artículo les dije que la transición había fallecido con Suarez, estas elecciones me han dado la razón. Los resultados son un ataque directo al sistema político actual que obliga a cambios estructurales inmediatos o al estallido del sistema democrático. Porque o bien se ponen las pilas, enchiqueran a todo chorizo político viviente que pulula por el País, modifican las instituciones para dotarlas de transparencia y eficacia, reducen las cargas fiscales que sólo sirven para blindar sus pesebres, reducen el tamaño del Estado demencial que sufrimos, devuelven la independencia a la Justicia, dejan de repartirse cargos y prebendas, o pueden convertirse en multitud los que ahora se manifiestan llevando a cuestas la bandera tricolor que nace en el cantón cartagenero sublevado contra la legitimidad democrática de la I República (cuyo primer Presidente fue catalán, paradojas de la historia española). Y si en la sede de los partidos piensan que el miedo traerá las ovejas de nuevo a su redil, yerran, porque la más leve brisa puede tumbar su cortijo de adobe. Quizás no sería malo que esta casta dejara de leer libros sobre como enriquecerse a costa de los demás y miraran algo libro de historia, y comprendieran que cuando se empobrece al ciudadano, cuando se restringen los derechos, cuando se ejerce de casta, cuando los problemas se pudren sin resolverse no sea que los privilegios se pierdan, se suele terminar mal, muy mal, y, a veces, en regímenes totalitarios de derecha o izquierda, o en una sucesión de ambos. Someta usted a la población a un shock prolongado como el que estamos viviendo, permita que se haga con la nación española un experimento de restricción de derechos, y puede encontrarse con que la apatía de unos formen una yunta con la indignación de otros.

Ahora elijan. O lo arreglan o serán culpables del estallido. El aviso ya está dado y si no hacen caso, recaiga sobre ustedes los efectos de su irresponsabilidad.

miércoles, 14 de mayo de 2014

LA TRANSICIÓN

Ya se han apagado los pabilos que iluminaban los varios funerales del primer Presidente de Gobierno de la democracia. Entre tanto hipócrita y mendaz penitente que se paseaban por las cada vez más censuradas emisoras de televisión, peregrinaje masivo del que uno ya no sabía en donde refugiarse, recordaba mi niñez y me vino a la mente un párrafo de Memorias de un francotirador en Stalingrado (de Vasili Záitsev) que decía “¡Qué poderosas pueden ser la fe y la confianza! Cuando nadie te cree, el alma se te seca, pierdes la fuerza y te conviertes en un pájaro con las alas rotas. Pero cuando la gente confía en ti, te vuelves capaz de cosas que jamás habrías soñado”.

            No les voy a mentir diciendo que conocía a Adolfo Suarez, ni que tengo referencias fiables de sus conductas, motivaciones o justificaciones. Eso lo dejo a sus conocidos y también a la cohorte de miserables que junto a las doce escuadras salen de sus nidos fétidos cuando hay óbitos, para situarse en la primera línea del velatorio y tratar de medrar un poco más a costa del finado. No, tan sólo mantengo nítidos recuerdos de mi adolescencia en los que una parte importante es todo el proceso de la transición, interrumpido en el nunca esclarecido 23 de febrero de 1981, que al igual que los otros dos agujeros en la historia reciente española (el asesinato de Carrero Blanco y el 11 de marzo), probablemente hayan condicionado más el futuro de la Nación de lo que podemos intuir. Así que poco tendría que aportar en un país normal, si no fuera porque por estos páramos pocos españolitos menores del medio siglo conocen aquel periodo. Yerro aquí gravemente, porque no conocen ni ese periodo ni ningún otro; a fin de cuentas, si como decía Huntington “una nación es una `comunidad recordada´, es decir, una comunidad con una memoria histórica de sí misma”, el máximo objetivo de los políticos de uno y otro signo ha sido que las nuevas generaciones sean parias en su tierra, asilados del mundo sin patria ni bandera, ovejas mansas al matadero de sus intereses, de sus corruptelas, en definitiva, de sus carteras.

            De aquella época recuerdo unos años convulsos; aunque los cambios estaban ya iniciándose en la mente de todos los españoles, llevarlos a la práctica parecía imposible. Una mezcolanza de normas y situaciones de distintas procedencias e ideologías hacían muy complicado el cambio de sistema. Una sociedad en la que los maridos podían disponer de los bienes de sus esposas sin su conocimiento a través de la figura del consentimiento presunto, en la que aún campaba la brigada de lo social persiguiendo a izquierdistas mientras hasta en las tascas se hablaba abiertamente de política, una sociedad en la que el consumo de drogas no estaba penado (la doctrina del Tribunal Supremo establecía que el consumo de drogas era una autolesión y que las autolesiones no estaban penadas por la Ley) pero en la que la gente se iba a Francia a jugar al casino, comprar libros prohibidos o ver alguna película subida de tono, algunas de las cuales eran más inocentes de las que se pueden ver en horario juvenil hoy en día. Una sociedad en la que las personas rezaban el rosario delante de los cines donde se proyectaba Jesucristo Superstar pero que también pregonaba el amor libre en las universidades. Una educación bastante mejor que la presente, con mejor formación y preparación, pero en la que aún quedaban resquicios dogmáticos. Y por si esos contrastes fueran insuficientes, una crisis económica galopante, consecuencia de no haber tomado medidas serias a principios de los años 70, paro en ascenso, delincuencia en las calles con los bardeos, recortadas y similares brillando a la luz de las farolas, los picos a todas horas, el talego lleno y los terroristas, como no, asesinando.

            Pero también recuerdo la esperanza, la convicción de todos los españoles en que, por fin, éramos ciudadanos dueños de nuestro futuro. Los ciudadanos soñaban con un futuro mejor, creían que se podía hacer, y se hizo. Por una vez, parecía que se iba a romper la eterna división entre españoles, casta, tontos útiles y chusma. Ilusión que empezó a agonizar con la corrupción iniciada a partir de los gobiernos de Felipe Gonzalez.

            Y la verdad es que en ese sueño tenía un papel protagonista Adolfo Suarez. No pretendo que salga a relucir la “hora de las alabanzas”, ni hacer un panegírico para el que no tengo datos. Pero no se me olvida el desgaste de tanto asesinato terrorista, las críticas de la oposición en las que se hablaba de todo menos de política  (de todas, incluyendo a la ahora olvidada AP), ni tampoco la convicción que teníamos de la ausencia del engaño sistemático a la ciudadanía, la creencia en el cumplimiento de las promesas electorales (el famoso “puedo prometer y prometo”)  y en una gestión honesta. Como ustedes verán, exactamente lo contrario de lo que estilan hoy nuestros politiquillos de tres al cuarto, estos chisgarabises de la casta que mienten, falsean, se corrompen y nos roban. Y por eso los ciudadanos, las personas honestas, guardan un buen recuerdo del primer presidente de la democracia española.

            La transición tuvo muchos errores, muchos fallos, pero no me parece justo imputarlo a aquellos años. Han sido los mediocres que han venido después los que no han querido (o sabido) corregirlos. Demasiado ocupados como estaban (y están), en mantener su pesebre, los tontos útiles y la chusma importamos muy poco. Y quizás no les falte razón, porque se acercan unas elecciones en la que los ciudadanos pueden castigar a los dos elefantes del poder, votando a partidos pequeños (que los hay de todo color e ideología oiga) o, al que su estómago no se lo permita, no refrendando con su voto las mentiras y corruptelas de estos dos zotes de la política. Piensen que, a fin de cuentas, los que van a seguir mandando son los alemanes, que son los que suelta parte de la guita (nosotros la otra) con la que mantienen estos getas sus prebendas.

            Así que con su muerte, creo que acaban definitivamente los sueños de aquella sociedad de finales de los 70, que se entierra la libertad y la democracia en España, porque muerto uno de los referentes de la transición, aquí sólo queda ya un guiñapo con el que nos van a seguir engañando, y nosotros, como tontos, tragando.


            Por todo ello, al igual que decían nuestros antepasados romanos, Sr. Presidente, mi mejor deseo es sit tibi terra levis (que la tierra te sea ligera).

martes, 22 de abril de 2014

EVOLUCION E INVOLUCION

 Ha llegado Semana Santa y con ella la primavera. Puede que les parezca muy previsible, pero para mí es un buen momento para reflexionar sobre la vida y la muerte; en esas estaba, leyendo el libro El Legado de Darwin, Qué significa hoy la evolución, de John Dupré, y un párrafo ya leído volvía una y otra vez como una tonadilla pegadiza que nos vuelve a la memoria insistentemente; el párrafo en cuestión dice así: “Pero para invalidar por completo el argumento del diseño sólo debemos señalar que la evolución proporciona una explicación muchísimo mejor que recurrir, de manera totalmente vaga, a un creador del que no se sabe nada en absoluto”. Las consecuencias causales que implican, de admitir esta premisa, arrojan una sombra sobre el futuro que nos espera. El autor, y toda una escuela que le acompaña, no sólo científica sino también ideológica,  no llevan hasta sus últimas consecuencias sus propios argumentos, pero espero me permitan reflexionar con ustedes sobre lo que entiendo serían las únicas conclusiones finales posibles de su argumento. Quiero aclararles, para no llevar a error a ningún paciente lector, que no comparto ni sus planteamientos ni sus conclusiones, que tampoco tengo ningún problema con la Teoría de la Evolución y que, por mi parte, no siento ningún complejo por estar emparentado con el resto de la Creación, pensando, como pienso, que la vida que nos rodea es un milagro que pocas veces valoramos. Pero no se trata de que les hable de mis creencias, que entiendo que poco les interesan, sino más bien de una interpretación de la Vida que nos da una explicación nítida de la crisis que nos asfixia, máxime si unimos esos planteamientos a un sistema económico desbocado e inhumano.
                                                                                                    
Para llevar al final su planteamiento, asumo, al menos temporalmente, como verdad la hipótesis y todas sus argumentaciones, que ya saben ustedes que el pulpo es un maravilloso animal de compañía. Así, síganme si les place en su premisa y veamos adónde nos llevan. Para ello, creamos que la vida se inicia por una serie de reacciones químicas, en una salsa primigenia, una mahonesa de partículas químicas que aparecen no se sabe cómo ni de dónde, y, que en un momento determinado, por esta causa tan científica que supone el puro azar, a base de combinarse y recombinarse, provocan la vida; en resumen, que usted, su gato y el dinosaurio que ha visto en el cine es producto del capricho de una pizca de carbono, un chorrito de oxígeno, un poco de fuego, y queda el bicho rico, rico, rico. Y una vez cocinada la vida, la ley de la evolución actúa desde ese momento de forma inexorable favoreciendo a los seres que mejor se adaptan a su entorno, en una lucha implacable por la supervivencia. Siguiendo esta línea, sin otra explicación, convendrá conmigo en que toda la evolución es exclusivamente una adaptación al medio, y que todo, absolutamente todo, el desarrollo de los seres vivos, es un puro instrumento para garantizar esa supervivencia y adaptación. Pero por favor, no juegue al regate que suelen utilizar; cuando hablan de todo el desarrollo no piense sólo en las alas de un pájaro, en la postura erguida del humano, o en el cuello de la jirafa. Así que, más que nos pese, tendremos que hablar también de los desarrollos cognitivos y emocionales de los seres vivos.

Y si seguimos en esta línea, no tengo más remedio que concluir que toda creación mental sólo es un instrumento más para garantizar la adaptación y la supervivencia, un mero producto químico, una salsa tártara de sinapsis y oligoelementos. Como no pretendo dispersarme demasiado, para continuar con la reflexión, pensemos sólo en el animal humano. Si sólo hay una evolución basada en la materia física, si todos los procesos son una mera adaptación al medio tendente a la supervivencia del individuo y de la especie, estará conmigo en que los elementos inmateriales sólo son creaciones fácticas tendentes a este fin. Así, todas las construcciones mentales inmateriales no pueden tener ninguna referencia ajena a esa propia evolución. No vale sacar lo inmaterial por la puerta y querer imponer unos valores como absolutos metiéndolos por la  ventana, so pena que hagamos la pirueta de pensar que un gazpacho de productos químicos van a provocar unos valores inmutables y eternos. Llegados a este punto, olvídense de los principios que ustedes se creen. No existe lo bueno y lo malo, salvo que entiendan que lo bueno es lo que garantiza la adaptación y la supervivencia, y lo malo lo que la perjudica. La honradez, el honor, la dignidad, la libertad, la justicia, la solidaridad, el amor, la equidad, la justicia, la búsqueda de la verdad, y tantas concepciones y creencias, no tendrían sentido alguno. No existe bondad ni maldad, sólo mera supervivencia y adaptación. El asesino, el corrupto, el ladrón, el mentiroso, sólo trata de mejorar sus posibilidades de supervivencia; y eso a nivel individual. A nivel de subespecie, sería igual un régimen genocida que uno respetuoso con los derechos humanos, porque le recuerdo que ya no hay conceptos ni valores inmateriales, no hay referentes ajenos, salvo que los busque en un revoltillo del “cheminova”. La moralidad y la inmoralidad mueren para dar paso a un fango de amoralidad  en la que prima el interés individual y el colectivo de determinados grupos sobre otros. El materialismo puede campar a sus anchas porque no hay más ley que la supervivencia.

Y en el terreno económico, la supervivencia y la mejora de las expectativas de cualquier interés serían buenas, porque sólo primaría el beneficio que mejora las posibilidades de enriquecimiento y, por lo tanto, de supervivencia. ¿Una estafa de preferentes?, ¿un desahucio ilegítimo?, ¿un ERE para incrementar una ya abultada cuenta de resultados?, ¿el trabajo infantil y explotado?, consecuencias de la supervivencia en la que ya no queda ni el reproche moral porque les recuerdo que esa moral sólo sería un concepto relativo y material.


No, yo no puedo aceptarlo, ni creo que Mr. Darwin lo entendiera así, pero, ¿no se estremecen al pensar que hay quien ha tomado esta  filosofía y la hace ya su norma de conducta? ¿No creen que la pérdida de referentes morales, y por lo tanto inmateriales, nos está haciendo regresar ya a la caverna sin reflejo?

martes, 18 de marzo de 2014

SI VIS PACEM...

Huroneando en una librería hace un par de semanas  me encontré con un ensayo titulado “Vacas, cerdos, guerras y brujas” de Marvin Harris, y comprenderán que, con semejante título, no me resistiera ni medio segundo a comprarlo. Y casualidades del Destino, según oía la invasión rusa de un trozo de territorio ucraniano, leía un párrafo del mismo que dice así “El estudio de la guerra primitiva nos lleva a la conclusión de que la guerra ha formado parte de una estrategia adaptativa vinculada a condiciones tecnológicas, demográficas y ecológicas específicas”. Supongo que ustedes se preguntarán que de qué guerra hablo, porque no hay guerra alguna en Ucrania. No, aún no, es cierto, pero la hubo, y me gustaría compartir con ustedes unas reflexiones.-

          Pasada la mitad del siglo XIX, cuando las guerras napoleónicas eran un recuerdo  aún cercano, Europa se configuraba en torno a cinco grandes potencias: Gran Bretaña, Francia, el Imperio Austriaco (nunca he entendido por qué le llamaban Austrohúngaro), el Imperio Ruso y el Imperio Turco. Turquía había sido una lanza clavada en el corazón de Europa durante muchos siglos, y de eso podrían dar fe nuestros antepasados que se fajaron durante siglos en las aguas del Mediterráneo. A lo que aquí ha lugar, la tensión y la lucha eran constantes, con los altibajos, pactos y treguas propias de la época, en el centro y este de Europa. Turquía era un problema para casi todos los europeos desde la caída de Constantinopla, y la guerra al turco fue larga y dura. Pero a mediados del siglo XIX el Imperio Turco se encontraba en fase de descomposición, básicamente por su falta de adaptación a los cambios técnicos, económicos, filosóficos y políticos. Dos imperios continentales, Austria y Rusia, se expandían a costa de la reconquista al sarraceno, liberando a veces, aplastando otras, pero siempre sojuzgando naciones (las de verdad, no las inventadas por nuestros muy enajenados hispánicos nacionalseparatistas). Rusia se encontraba en una fase expansiva buscando la salida al mar Mediterráneo y la creación de un territorio interpuesto que pudiera absorber agresiones en su zona sur. ¿Han mirado ustedes un mapa de esa zona con cierto interés?  Rusia es una planicie, una pista de carreras en donde el invasor sólo corre contra el tiempo y el espacio. Las salidas marítimas del norte son complicadas por el propio clima, difíciles por la orografía y costosas por el tiempo.-


El Zar consideró su obligación liberar Europa de los turcos, expandir su territorio y conseguir esa anhelada salida a nuestro mar; lo trágico de aquellos hechos es su creencia de que actuaba con la complacencia de las distintas naciones europeas. Y la guerra estalló, pero no sólo frente al turco, también  se encontró en guerra con Francia e Inglaterra que no querían ver a un ruso paseando por el Mediterráneo, y la neutralidad agresiva de su hasta hace poco aliada, Austria, que temía una sublevación de las distintas nacionalidades que configuraban su imperio, muchas de ellas de origen eslavo. Una guerra casi desconocida en España, que seguimos pensando que nuestro ombligo es el eje del Universo, pero aunque todavía era del siglo XIX, ya tenía elementos del siglo XX y avanzaba los horrores de la I Guerra Mundial. Franceses, ingleses y turcos atacaron en Crimea, porque esa es la llave que estrangula la salida al Mar Negro, y, por lo tanto, al Mediterráneo. Rusia perdió, es cierto, pero en la mentalidad rusa quedó grabada una profunda desconfianza hacia occidente, la imperiosa necesidad de crear satélites a su alrededor, la consideración de que la fuerza es elemento intrínseco de la política, que el poder se ejerce, y que los pactos siempre son transitorios.-

Las dos Guerras Mundiales, las políticas raciales nazis, las purgas estalinistas, los tratados de Versalles, Trianon, Yalta, Postdam, entre otros, dejaron un reguero de limpiezas étnicas y un mosaico de problemas de nacionalidades en toda Europa. Minorías nacionales se encontraron en estados extraños, en ocasiones perseguidas, en otras en pacífica convivencia, pero estuvieron adormecidas durante cuarenta años bajo las orugas de los tanques soviéticos. Rusia había cumplido entonces su sueño. Un mosaico de estados muelle garantizaba su tranquilidad, la salida al Mediterráneo y profundidad en operaciones, además de graneros forzosos, fábricas obligadas y mano de obra movible.-

Pero como la historia no es estática, sino que forma un torrente de vidas, pensamientos y hechos, los muros se agrietan, los imperios caen, y las aberraciones políticas se desmoronan. Pero tras muchos siglos desde el Imperio Romano, parecía que había una estructura política que permitiría superar los nacionalismos que ensangrentaron una y otra vez Europa. Un proyecto de Estado Europeo, apenas un boceto, un gigante económico y una pulga militar, pero sí una base que podría cambiar la historia. Pero las viejas alianzas volvieron a renacer, la segregación de Yugoeslavia por el interés germano, amiguete de tiempos ha de croatas, el bombardeo a Serbia, eslavos y aliados históricos rusos. Los viejos intereses alemanes, su espacio vital, su Reich, militar o económico, la desconfianza francesa, la política egoísta británica, volvieron a descomponer el mapa europeo. Y los rusos ven perder su colchón de estados, renace su paranoia, sus pesadillas despiertan, los kilómetros disminuyen y los enemigos, reales o imaginarios, los ven en las puertas… Y por primera vez, desde la II Guerra Mundial, en nuestra Europa un estado invade otro y segrega una parte de su territorio. Quizás sea mis pesadillas, pero, ¿no ven el riesgo?; de verdad, ¿no comprenden que el engranaje diabólico del XIX se ha puesto en marcha?, ¿no comprenden que se ha abierto la veda a las reivindicaciones nacionalistas en todo el avispero centroeuropeo?, ¿pueden dejar de mirar la famosilla de turno o alienarse con las noticias precocinadas televisivas y pensar que quizás se ha encendido una mecha que no sabremos cómo parar? Si ustedes piensan que no nos afecta, están muy equivocados. El mundo ya es muy pequeño para aislacionistas y miopes… Y frente a eso, veremos el listado de frases estereotipadas, las vestiduras hipócritamente rasgadas, los sepulcros blanqueados, y al final, los hechos forzados por las armas.

            Con las palanganas ya sucias de tanto lavado de manos, los oídos empalagados de tantos grandes principios vacíos de contenido efectivo, el hastío ante la indiferencia suicida, una vocecilla susurra si serán estos nuestros Sudetes.





martes, 18 de febrero de 2014

Espanya ens roba?. ¡Vamos, anda!

Estimados y pacientes lectores: Les iba a contar la historia de los gerentes de una empresa, llamados Luis y Mariano, que quemaron la fábrica, mandaron a 200 trabajadores al paro a sentir las fauces del hambre, la incertidumbre y el miedo, y que cuando vendieron los restos de la factoría a unos chatarreros, dijeron a los antiguos obreros, ahora ya mendigos, que la recuperación ya estaba en marcha, pero, eso sí, no se pondría ni un ladrillo nuevo en el yermo solar. Pero ante tanta estupidez que ha calado en algunos ciudadanos, creo que debo terminar la trilogía sobre la pesadilla secesionista. Al menos, que cuando caiga la ruina, mejor dicho, cuando caiga aún más ruina, podré decir a mi conciencia, lo intenté; después de todo, de la miseria se puede salir, quizás no esta generación, pero sí las siguientes. Pero la marcha a las taifas puede costar no sólo el esfuerzo de los que han de venir; también su sangre. Y en esos pensamientos estaba cuando leí un párrafo de la obra Sobre la Libertad (sí, de verdad, aún se puede comprar ese libro en España), que osa decir “Si toda la especie humana no tuviera más que una opinión y solamente una persona tuviera la opinión contraria, no sería más justo el imponer silencio a esta sola persona que si esta sola persona tratara de imponérselo a toda la humanidad”. Sé que este solo párrafo chirría en los sensibles oídos de nuestros muy bien pagados políticos (si no en sueldos, sí en prebendas) y también en la de muchos conciudadanos, pero, lo lamento, la verdad es lo que tiene; es manjar que no gusta a intolerantes, fanáticos y corruptos.-

            Llevo escuchando meses, quizás años, a mucho ciudadanos a los que les ha calado el mensaje mentiroso de los políticos nacionalistas; pero quiero ser justo. No son mentiras burdas, son medias verdades, de esas que siendo aparentemente ciertas encierran una mentira que emponzoña mentes y espíritus. No hablo de la historia, a la que este blog volverá en breve, como aquella que diu que en la época de Felipe de Anjou se obligó a que los procesos judiciales se tramitaran en castellano, lo que es cierto. El oyente ingenuo pensará que se prohibió llevarlos en catalán, pero, ay, ay, el hecho, también cierto, es que hasta entonces se hacían en latín, y esa medida acercaba la justicia a la sociedad, porque el castellano se entendía en toda la Nación. Pero, discúlpenme, me disperso…

            Quizás el leganal en el que han ahogado a más compatriotas es su afirmación de Espanya ens roba, ese sonsonete molesto y persistente, que a fuer de su constancia y repetición, se convierte en la letanía del secesionista cansino y argumento blandengue. Y frente a este chirimiri de  gallinaza hay que ponerse ya no un gabán, sino un traje de buzo para no quedar pringado.-

            La base se encuentra en un invento creado por todos los gerifaltes (no sé si en el sentido de la cuarta o quinta acepción de la RAE) autonómicos con la muy insana intención de exprimir más y obtener más dineros para pulirse con total impunidad y al margen de la ley, la moral y el sentido común. Y para tan nauseabundo fin tiran, ya no de corte, cual vulgar faltrero, léase chorizo, sino de estadística. Y las estadísticas se convierten en arma de embuste masivo, y empiezan a hablar de productos interiores brutos regionales, de recaudación fiscal y otras medias verdades. Entonces, los instrumentos que pueden servir como meros indicadores de la evolución interna de un país, se convierten en un elemento de separación. Las herramientas que pueden servir para la toma de decisiones estratégicas son usadas como estiletes emponzoñados. Así, los de Madrid piensan que una obra en el puerto de Barcelona o Valencia es inversión que les quitan, o un catalán cree que una reforma de la T4 en Barajas es dinero que les roban. Idioteces ambos pensamientos, porque unas y otras generan beneficios a todos, igual que un radiofaro en Galicia beneficia a un sevillano, la inversión, racional y coherente eso sí, en cualquier punto de España benéfica al resto. Y la memez no suele ir a mayores porque en casi toda España se toman esto con filosofía, se comenta con unas cañas de cerveza a la salida del curro y a otra cosa mariposa. Pero en Cataluña no, porque la fisura sirve para crear la grieta, y la grieta acaba rompiendo la piedra; entonces interviene el político espabilado de turno que ve ahí su futuro patio de monipodio; a fin de cuentas a estos políticos nacionalistas poco les importa el desastre al que conducen a sus conciudadanos.-

            Si escuchan ustedes a un secesionista, observaran que siempre habla de recaudación, y lo juntan con contribución, como si los dos conceptos fueran sinónimos; es en ese momento cuando pongo dos ejemplos que todos entendemos, que son de nuestro día a día… El primero es el de un sevillano que va a Toledo y echa gasolina en una estación de servicio de una empresa con domicilio fiscal en Cataluña. La empresa calcula el IVA y lo ingresa en Hacienda. Entonces, ¿quién pagó ese IVA?. Dado que el IVA es un impuesto que paga el consumidor, es el sevillano el que lo paga en Toledo. La petrolera sólo lo recauda en nombre del Fisco. Y si Cataluña fuera un país extranjero, las exportaciones no se gravan con IVA, con lo que la recaudación de ese impuesto sería, ni más ni menos, que cero… Apliquen esto al impuesto sobre el tabaco, sobre la gasolina, sobre el alcohol, en fin, a las mil y una barrabasadas que han inventado para sangrarnos. Ahora suponga usted conmigo que es dueño de un banco con domicilio social en Cataluña que concede una hipoteca en Madrid a un gallego que va a vivir en Segovia. Los intereses generan un beneficio al banco y este paga su impuesto de sociedades en Cataluña. Sin contar con que en el precio de los productos las sociedades ya incluyen el coste fiscal del beneficio (con lo que en el fondo, lo paga el gallego), muchos dirán que ese beneficio que paga impuestos es de la empresa catalana. Sí, pero lo que no saben es que en una secesión, ese banco tendría que tener una sede fiscal en territorio español, y que seguiría pagando el impuesto de sociedades por los intereses pagados por el gallego, y después, volvería a pagar por el beneficio transferido a Cataluña. Y en un molde o en otro podría usted encajar todos los impuestos no transferidos. Una vez más le mienten con medias verdades, porque los datos no están desagregados, no es posible saber en realidad quien está pagando los impuestos, en qué lugar, y quien sufre la presión fiscal mayor o menor salvo que utilice estadísticas. Porque se pongan como se pongan, no hay forma de sacar esa balanza fiscal, de desagregar recaudación, contribución, gasto en infraestructuras, prestaciones sociales y todo el flujo económico dentro de un Estado. A lo más que llegaremos será a la verdad del barquero, esto es, que hay zonas donde se recauda más de lo que se gasta y otras no… Eso es malo, dirán ustedes… Pues depende les digo yo; dependerá en que se gasta, cómo se gasta, o dicho de otra forma, como se gestiona lo que se gasta. Pero ese es terreno vedado, porque si entramos en donde ponen su mano las castas políticas gobernantes, como esa que se gasta 400 millones de euros en crear una agencia tributaria fantasma mientras no se paga a las farmacias, llegamos al problema real de todos, el de unos señores feudales que se reparten la guita entre dos manos, la que lo malgasta y la que lo pule.-

Y miren ustedes hasta qué punto de obstrucción mental hemos llegado;  personas que son incapaces de hacer su declaración de la renta, dejan de hablar de tanto chorizo como tenemos para parlar sin cesar sobre el robo de la balanza fiscal.-


Ahora, si usted prefiere acallar al disidente, escuchar al mentiroso, no contrastar la información, tragarse sus embustes y medias verdades, allá usted, va camino del grillete, de la servidumbre y de la miseria… Así que deje de gritar al resto de España  Espanya ens roba y jalee a sus dirigentes secesionistas con visquin les cadenes.-

viernes, 27 de diciembre de 2013

INOCENTES, TRISTES INOCENTES

Estaba escuchando el otro día las declaraciones del iluminado nacionalista de turno, de esos que nos toca soportar en estos lares de vez en cuando, y no pude menos que recordar un párrafo de la Segunda Guerra Mundial (que he visto a veces titulada como Memorias) que decía “si un gobierno no tiene escrúpulos morales, muchas veces parece conseguir grandes ventajas y libertades de acción pero ‘al final todo sale a la luz, aunque sea al final del día, y todo sale mucho más cuando acaban todos los días’”. Ya saben que hace tiempo me resisto a escribir de política. La indignidad de los que gobiernan y los que gobernaron es tal, que me dan nauseas dedicarles unos renglones.-

Cierto es que la indignidad no es sólo política, es social, se ha trasladado a todos los poros de la sociedad, a todas las instancias, fluye en los juzgados, se  nutre en la universidades. Crece en los distintos organismos de la Administración. Crece en todos los poros de la sociedad. Cada resolución injusta, cada preferencia a un criterio corporativo en vez de a la justicia, cada vistazo a un progreso individual a costa de lo que sea, significa que la indignidad crece y se multiplica. ¿Acaso no conocen ustedes sentencias judiciales nauseabundas? ¿Quizás no han oído calificaciones de universidades y similares basadas en amiguismos y cobertura de algún profesor deleznable? ¿No han oído de funcionarios dictando resoluciones mientras piden perdón al ciudadano amparándose en el cumplimiento de órdenes?. Los escrúpulos morales han desaparecido del tejido social, esto es el vale todo en todo, y si machacamos a nuestro convecino cada día, ya haremos penitencia en esos mercadillos sociales o en esos sms solidarios que dejarán la conciencia limpia, limpia, limpia. ¿O no?.-

            Pero el grado de indignidad y el grado de borreguismo han roto cualquier límite con el envite secesionista del referéndum y la tibia y melindrosa respuesta de nuestro Gobierno. No, no se agobien; no pienso escribir, al menos por ahora, de las mentiras de las balanzas fiscales, PIB autonómicos y demás zarandajas, aunque si las chorradas caciquiles siguen por ahí,  quizás el hastío me lleve a hacerlo. Tampoco voy a volver a escribir el envite nacionalista que quiere llevar a una parte de España a las aldeas feudales.. Ya lo hice hace dos años y lo que escribí ya se ha cumplido… Si usted tiene curiosidad, lo puede encontrar en este blog en octubre de 2012 ¿Para qué repetir lo mismo que ya está escrito? Eso se lo dejo a tertulianos oportunistas que donde decían digo ahora dicen Diego para encanto de ilusos e ingenuos, y, de paso, seguir cobrando del cuento. No, hoy les escribo para compartir mi alucine, mi desolación originada por estos fulleros secesionistas. Es un artículo largo, así que espero contar con su paciencia…

            Verán ustedes, habrán oído lo de la consulta, lo del censo y otras zarandajas diversas. Pero, ¿les han explicado las tres patas de la consulta?. No, obviamente no. Mientras que el organismo creado para la independencia proclama que después de la secesión los equipos catalanes seguirán jugando en la liga española, que el estado catalán hará un pacto con España para su viabilidad, o que los secesionados tendrán la doble nacionalidad, es decir, el espíritu fascistoide de pretender imponer a los otros la conducta que yo deseo que hagan, pasa de puntillas sobre la fase previa, Si me permiten, les planteo mis dudas que van unidas a lo que un tal Biscaretti di Ruffia utilizó para definir que era un Estado, es decir, una población, en un territorio bajo un poder normativo. Y conste, con carácter previo, que considero todo este proceso una demencia, una locura. Pero incluso, a veces, hay algo de lógica en la sinrazón. ¿Aquí la hay?
Nacionalidad: Debo entender que el que vote en ese referéndum será el futuro ciudadano del estado catalán, que tendrá que optar entre la nacionalidad que posea previamente y esa nacionalidad nueva que les otorgará el edén secesionista. Creo que es una suposición coherente, porque si el que vota no va a ser el futuro nacional de ese Estado, ¿para qué vota? Lo malo es que esto que le puede parecer estúpido por obvio, es tan importante que forma la nacionalidad del ciudadano. Para que se sitúe. Usted, valiente explorador, llega a una isla en la que hay indígenas… Pasan los años y decide hacer un referéndum para crear un nuevo estado. Entonces, o dice que votan los que descienden de los que vivían en la isla, con lo que esos nuevos colonos, y usted, no pintan nada, o dice que votan los que en ese momento viven en la isla, con lo que se olvida de cualquier derecho histórico de los primitivos habitantes… En Derecho internacional hay dos criterios básicos para otorgar la nacionalidad, y se denominan ius sanguinis e ius loci. Para que me entiendan; si un español tiene un hijo en Alemania, su hijo es español (ius sanguinis), mientras que si un mejicano tiene un hijo en Estados Unidos, ese hijo es estadounidense (ius loci). Obviamente este sistema tiene ajustes para evitar situaciones extrañas e injustas, pero si quiere profundizar se lo dejo a su interés investigador. A usted le puede parecer baladí, pero el ius sanguinis permitió que un puñado de cónsules y embajadores españoles salvaran miles de vidas de judíos en la II Guerra Mundial diciendo que un descendiente de sefardí era español aunque hubieran pasado cientos de años… Ya sé que el tema era más complejo, siempre lo son,, pero la base era esa… Sigamos en el ejemplo… Si los secesionistas aplican el ius sanguinis, primero tendrán que definir quién es catalán, es decir, definir qué criterios sanguíneos dan el pedigrí de ser catalán. ¿Una generación? ¿Dos? ¿Tres?. El ius sanguinis suele enlazar con la historia, con los orígenes, con la existencia de una entidad preexistente. Si usted crea un estado nuevo, y olvida e ignora la historia previa, forma esa nueva entidad con los que viven allí en ese espacio temporal. Si yo digo que soy español, es fácil afirmarlo; nacido en Madrid, padres zamoranos y segovianos, ascendentes astures, gallegos, vascos, valencianos, castellanos…, en resumen, español, ¿no?.  Generaciones de historia, de cultura, de convivencia, de peleas, de esfuerzos en común, de proyectos, desilusiones, de vida. La mochila de lo que es el Estado más antiguo de Europa. Bien, pues para nuestros muy hispanos secesionistas, ¿Quién vota?. Un hijo, nieto y bisnieto de catalanes, que está empadronado en Zamora, ¿vota? Y un hijo de marroquí y paquistaní nacido en Salou, con un dni español dado por un gobierno español, ¿vota? Si optan por el ius loci, por favor, déjenme de zarandajas, de mitos y de gilipolleces. Si vota el que vive allí, a secas, no pretenda que es heredero ni siquiera de sus mitos inventados. Si el que vota es el catalán pata negra, por favor, defina antes quien es ese catalán con pedigrí… En resumen, primera trapisonda de tahúr cutre y miserable. Nuestros muy hispánicos secesionistas, traidores a la Patria, no dicen quién va a votar. ¿Tan difícil es? ¿O acaso hay miedo en decirlo?… Y lo trágico no es que nos vendan la moto, es la cantidad de ciudadanos tragando y defendiendo lo indefendible… ¿Por qué será que sigo pensando en Churchill? ¿Por qué pienso en una sociedad sin escrúpulos morales? Pero también pienso que estos fanáticos pueden empezar englobando a los que viven allí y, en un futuro no muy lejano, derivar hacia los RH, la raza, la sangre, es decir, el camino que tantas fosas comunes se han dado en Europa…
 Territorio.- He preguntado a apreciados secesionistas cual es el criterio de territorio y sólo he obtenido silencios. Le ruego me acompañe despacio, paso a paso, cada pie en este campo minado, dejando sólo lo real y aparcando lo aprehendido. Deje todo prejuicio, todo pensamiento previo y, si le place, acompáñeme. Tenemos un referéndum basado en los que viven en Cataluña. Es decir, definirá quien forma el estado catalán los que vivan en Cataluña. Si no podemos definir quién es catalán más que por la mera residencia, tendrá que convenir conmigo en que esa Cataluña que se quiere escindir no tiene base histórica, sólo tiene la base del que vive hoy en día… En caso contrario, votaría ese catalán pata negra aún por definir. Y si no hay catalán pata negra, convendrá conmigo en que votará el que vive en Cataluña, entendida como una división administrativa de España. No tiene mucho sentido que la creación de ese Estado se base en una mera distribución administrativa previa del Estado Español (o, mejor dicho, de la Nación Española). Entonces, lógicamente, ese referéndum tendrá que asumir la desagregación de esa división administrativa en función de la voluntad de los que allí viven. Si no hay catalanes pata negra, sólo catalanes por ser residentes, deberá respetar el derecho de esos residentes en sentirse nacionales catalanes o nacionales españoles. Así, por ejemplo, si Tarragona quiere ser española, habrá que asumir ese derecho, o si el Valle de Arán manifiesta lo mismo, deberá respetarse. Lo contrario sería una conducta neonazi, totalitaria y genocida. Si usted, estimado lector, es secesionista, deje un momento su dogmatismo aparcado y piense… Usted exige que se respete su derecho a decidir y ¿no quiere que decidan otros? ¿Acaso su derecho es superior al del convecino? O es usted coherente o es un totalitario peligroso… Sitúese por favor. Recuerde, si quisiera otro resultado, debería cambiar quien vota, así que tendría que definir quién es catalán de pura cepa y en qué territorio se encontraban esos indígenas resistentes al poder expansivo e imperialista, pero usted sabe que eso no existe… Así que, ¿dónde ponemos el límite? ¿Por municipios, por comarcas, por barrios? ¿Llegamos a las comunidades de vecinos? El principio de autodeterminación de los pueblos exige un pueblo separado y único que toma una decisión de independencia. Si piensa usted en los hindúes durante la colonización británica, existía un pueblo previo (o dos, si contamos musulmanes e hindues) sometidos a una potencia colonial. ¿Cree usted que hijos, nietos o bisnietos de generaciones mezcladas de todas las tierras españolas dan un pueblo diferenciado? Lo aquí se está planteando es una secesión, es decir, un mismo pueblo que quiere separarse por intereses espurios. Si usted busca un ejemplo, vaya a la secesión norteamericana y ese derecho no hay principio internacional que lo sustente.

Consecuencias jurídicas: Si yo estuviera en el pellejo de ser ciudadano de un futuro estado catalán, estaría muy preocupado por conocer cuál sería mi estatuto jurídico y exigiría tanto a los que proponen esa secesión, como al Gobierno español un pronunciamiento muy claro y concreto. He leído de todo... Pero el resumen que he sacado es que hay una inmensa mayoría de secesionistas que piensan que al día siguiente nada les cambiaría. Piensan en encender su televisor y ver un partido Barça vs Real Madrid, seguir recibiendo sus pensiones del Estado Español, viajar con el pasaporte del Reino de España, poder ir a trabajar a cualquier parte de España sin problemas, seguir exigiendo infraestructuras del Estado Español, tener a la Guardia Civil evitando el tráfico de drogas en los mares, y así en todo, en resumen, seguir igual que hasta ahora pero, eso sí, con unas recaudaciones fiscales exclusivamente para Cataluña. Piensan en una especie de Puerto Rico, en un sí pero no, en una bicoca de Maná que les han dicho que les corresponde por algún desconocido derecho divino.-

            Y verán, esto sólo puede ser un ejercicio bien de ingenuidad, bien de amoralidad, bien de inmadurez. De amoralidad porque pretender seccionarse de un Estado con la pretensión de que siga pagando, de que siga invirtiendo, y seguir vinculado en lo que sea favorable sólo puede calificarse de golfería, de cutredad y sinvergonzonería llevada al máximo. De inmadurez porque semeja a la conducta del adolescente malcriado que quiere irse de casa de los padres para tener sus “festuquis” contando con que papá y mamá van a pagar el cachondeo indefinidamente. Por ello prefiero pensar que es un ejercicio de ingenuidad y de flta de información.-

            Pretender una secesión implica destruir la Constitución del 78 y destrozar un Estado. ¿Quién puede pensar que esa secesión no va a implicar una obligación de optar entre la nacionalidad del nuevo estado o la nacionalidad española? Es decir, se tratará de ser extranjero residente en Cataluña o nacional catalán que será considerado extranjero en España y sometido a las leyes de extranjería españolas. No creo que nadie, pensando fríamente, pueda pensar que un estado escindido va a imponer al Estado Español   normas sobre doble nacionalidad, extranjería, fiscalidad, etc. Todos los ejemplos de Derecho comparado han supuesto la pérdida de la nacionalidad del Estado previo y la aplicación a los sujetos de las normas más extremas de extranjería. De igual manera debería exigir que les explicaran que ocurrirá con las empresas radicadas en Cataluña, que se convertirían en empresas extranjeras, y sometidas, en el resto del territorio español, a la normativa de cualquier empresa extranjera, y así área a área de cada actividad social y económica.-

            Si me da escalofríos la dinámica nacionalista, la ingenuidad, que linda con la simpleza, de los que piensan que no se van a ver afectados me causa estupor. ¿Es posible que alguien piense que una secesión no va a suponer una modificación impresionante de los derechos y obligaciones de esos ciudadanos del nuevo estado catalán en el resto de España? ¿Nadie les ha explicado la normativa de bancos respecto a bancos radicados en terceros países? ¿Nadie les ha contado como les afectará la fiscalidad como estado extranjero? ¿Nadie les ha dicho que ocurrirá si pretenden trabajar o desplazarse por el territorio español? Entiendo el silencio malvado de los que dirigen esta marcha al abismo, pero no puedo comprender la falta de interés de los que van a ser directamente afectados.- 


            En resumen, cada pata, cada base, cada puntal de ese referéndum es una trampa maldita para los que se van a ver inmersos en ella. Todos vamos a perder, pero, en  ese camino de demencia, si se lleva a cabo, no tiene marcha atrás pacífica. Las tierras europeas están llenas de tumbas de ingenuos al que unos enajenados llevaron al desastre. Quizás convendría recordar la frase que un amigo me dijo: Dios perdona siempre, el hombre a veces, la naturaleza y la historia, jamás. Inocentes, tristes y perdidos inocentes.

martes, 24 de diciembre de 2013

EL NACIDO

Estamos en Navidad. El año 2013 se ha convertido en un año gris, sombrío oscuro; pero llega de nuevo la Navidad y vuelve el niño que nunca debí perder. En mi infancia siempre me gustaba escuchar el Evangelio de San Lucas cuando decía “Había en la comarca unos pastores que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó un Ángel del Señor y la gloria del Señor les envolvió en su luz; y se llenaron de terror. El Ángel les dijo: ‘No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo; os ha nacido hoy en la ciudad de David, un salvador’”. Quizás ustedes no sean creyentes, o quizás en su corazón ya no quepa alegría ni luz alguna por estas fiestas. Para mí es una época de recuerdos, de nostalgia, pero no de tristeza. Recuerdo a los amigos que cruzaron este año el gran Río, los amigos y familiares que les precedieron. Pienso en todos los que quiero y que se encuentran lejos, o alejados. Medito sobre los sueños y esperanzas que no se cumplieron. Miro mis errores, mis defectos, mis faltas. Pero he de confesarles que todo lo baña un aura de paz, de futuras promesas, de nuevas ilusiones. No sé si están ustedes tristes, solos, desolados. Pero quisiera que ese Niño nacido, lo que Él representa en el caso de que no crean, trae una esperanza y una obligación a los hombres de buena voluntad.-

            Este año la miseria ha crecido; familias pasando hambre; niños sin juguetes, sin comida. Ancianos y familias desahuciadas. Un mundo más justo, más solidario cada vez más lejano, Paro, pobreza en nuestras calles. Solitarios, vagabundos, tristes en cada rincón de nuestras ciudades. Para mí ese Niño trae luz, trae esperanza, trae ilusión, pero exige compromiso, exige voluntad y fuerza.  Llama a nuestros corazones y nos invita a huir de conformismo, de la resignación. Nos fuerza a ser libres, a asumir nuestro futuro, a luchar por los que sufren, por los tristes. Nos impulsa a enfrentarnos con la injusticia.-

            Ese Niño, para mí, no estará esta noche en la mesa de los gobernantes corruptos, ni en los banqueros que arruinaron al pueblo, ni en los sobres de los partidos ni en los eres a costa del sudor del compatriota. Ese Niño está en los trabajadores, en los empresarios que intentan salvar su negocio entre tanta codicia y robo institucional. Ese Niño está en los parados, en los comerciantes arruinados, en los desahuciados, en las víctimas del terrorismo olvidadas por quien debía protegerlas, en los hambrientos, en los que conservando lo que tenían son conscientes del sufrimiento ajeno y están dispuestos a luchar para que eso cambie, en aquellos que intentan dignamente dar una vida mejor a sus hijos, en aquellos que estudian para conseguir un futuro mejor. No es un Niño de derechas o izquierdas, es una esperanza para los justos, para los honestos, para los hombres buenos. No es el Niño de las preferentes, ni el de las malversaciones, ni el de los indiferentes. Es el que llama a los pastores, el que les invita a tomar las riendas de su destino, a ayudar al prójimo, a luchar por los desfavorecidos, a conseguir justicia, dignidad y paz. Es el Niño que es arropado por animales, por la vida, es el Niño del respeto a nuestro entorno, a nuestros hermanos animales, a nuestra Madre Tierra. Es el símbolo de la bondad, la justicia y el honor.-

            Ni quiero ni le pido que usted crea en El; no soy quien para entrar en ese espacio íntimo de las creencias. Pero sí que le insto a que crea y asuma lo que representa. Sea usted cristiano, judío, agnóstico, ateo, budista, o lo que le plazca, si usted es honesto, convendrá conmigo en que esto es insostenible, es injusto, es amoral. Y con independencia de sus creencias, estará en que es nuestra obligación hacer un mundo mejor.-


            Por ello, a la buena gente, a los justos, a los comprometidos, quiero desearles, de todo corazón, Feliz Navidad.-