martes, 29 de mayo de 2012

POLIBANQUEROS


Hace unos días asistí, asombrado, al siguiente capítulo de este culebrón que es el connubio de los políticos y los banqueros, matrimonio polígamo sin duda por la cantidad de participantes o, quizás mejor, de un amancebamiento o de una bacanal en la que unos pocos disfrutan la fiesta y otros la pagamos. Y rememorando lecturas de juventud, una cita de El Estado y la Revolución acude insistentemente a la memoria. Decía que “La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo, y por tanto el capital, al dominar esta envoltura, que es la mejor de todas, cimenta su poder de un modo tan seguro, tan firme, que ningún cambio de personas ni de instituciones, ni de partidos, dentro de la república democrática burguesa, hace vacilar ese poder.” No, no soy marxista, ni mucho menos leninista, aunque me parece que nuestros gravosos políticos están empeñados en que volvamos a ver desfilar por las calles camisas pardas o camisas rojas, dada la derrota a la que nos están enhilando.-


            Si despojamos de tanto atavío y atuendo técnico, de ese que tanto les gusta para que los simples mortales no podamos enterarnos de cómo nos dan gato por liebre, que digo gato, ratón como mucho, creo que han organizado, entre unos y otros, un chigre escanciador de pelotazos, una timba en la que se juegan nuestros cuartos, y nos dejan una covacha como país. Si mis limitaciones no me engañan, permítanme contarles como veo el garito que nos han montado. Los europeos, a través de los bancos centrales de cada país, crearon el Banco Central Europeo. Este, cual barman generoso ante una curda de órdago, da barra libre de dinero a la banca privada a un interés mínimo (please, otro millón. ¡Oído cocina!). La banca privada, entre desahucio, estrangulación de empresas y parados a la rúe, aún les da tiempo para prestar ese dinero al Estado, con  un tipo de interés cuatro o cinco veces superior al que se lo dejaron, que ya se sabe eso de que a perro flaco todo son pulgas, o mejor dicho, a Estado deudor quebrado todo son usureros. Y los españolitos, los que hay, los que se han marchado y los que vendrán, a pagar con su sudor, con sus impuestos y con la desesperación del que no llega a final del mes; en resumen, el beneficio de esta élite financiera irá a expensas de los que puede que sean echados de su casa, que ya se sabe que en el casino de tahúres en que se ha convertido este país, la banca siempre gana. Y por si les gustan las emociones fuertes, sepan que esas entidades financieras también usan su dinero comprando bonos de nuestras muy iberas aldeas autonómicas. Que no se crean ustedes que con el susto de la burbuja inmobiliaria han aprendido, porque estos financieros de lujo, que no han digerido aún el globo del ladrillo, ya se están subiendo en el zepelín de la deuda autonómica; pero si lo hacen es porque saben que ya vendrá algún iluminado que nos gobierne para crear hispanobonos, o mejor llamados hispanobobos (o en castizo, "espabobos"), para que los pardillos volvamos a sacar la cartera, aflojar el parné y garantizar sus resultados; que aquí parados a paletadas, empresas cerradas, por millares, ciudadanos desahuciados a centenares, pero que no se caiga un político, un banco o una Comunidad Autónoma, que para eso ya están los gilis de siempre para pagarlo. Y uno, que es ingenuo, se pregunta por qué no me prestan unos cuantos kilillos de euros para prestárselo al Estado a ese diferencial tan salvaje, por supuesto en las mismas condiciones que a estas preclaras mentes bancarias, esas que se permiten el lujo de regalarnos consejitos que ellos ni en sus más abyectas pesadillas han pensado seguir.-

            Pero como decían aquellos dibujos animados de mi niñez, no se vayan que aún hay más. Si esto no les parece lo suficientemente chusco, la continuación de la novela de intriga financiera que estamos viviendo en primera persona lo supera más, si acaso eso es posible. Como el maná millonario no cubre el agujero de tanto sinsentido inmobiliario, ni estrujando más se puede olvidar tanto aeropuerto sin aviones, ni exprimiendo hasta el final se borra tanto desmadre institucional, el gobierno empieza a nacionalizar  bancos, o por ahora cajas de ahorro, ya saben, esas instituciones que convirtieron nuestros fardos políticos en chiringuitos financieros autonómicos y si van mal, que el ciudadano suelte más billetes.-


            Este gobierno que decían en su campaña política, que no iba a consentir que el dinero de los ciudadanos fuera para salvar bancos privados, se lía la manta a la cabeza y se dedica a tapar el agujero a costa de dejarnos en cueros Recomiendo, al que tenga la mala suerte de ser citado por el fisco, que pregunte si le va a atender un funcionario público o un empleado de banca, porque, crea usted lo que crea, una gran parte de sus impuestos van a terminar en las cajas bancarias, y eso que igual nos debemos acostumbrar a estos Robin Hoods de pacotilla que saquean a los pobres para repartirlo entre los ricos, pero eso sí, a estos encima somos tan masoquistas que les votan con fruición una y otra vez. Y no piensen que con ese banco nacional van a rehacer una nueva Banca Pública, que permitiera inyectar fondos en la economía, o subrogarse en los préstamos hipotecarios de las familias concediendo carencias, o ser un instrumento eficaz de política financiera, no, nada de eso. Se lo quedan, lo saneamos y luego lo venderán por unas migajas, que ya sabemos todos como se hacen por estos fundos los negocios en los que interviene la casta política.-

Y en este trasiego de millones, las bases que dieron origen a la banca se van por el desagüe de la historia, al menos en nuestra España. De aquellos que sentados en bancos prestaban dinero casi con la única base de la confianza que inspiraban a los comerciantes, hemos llegado a estas instituciones cuasi políticas de las que no se fían ni los ciudadanos, ni los inversores extranjeros.


        Pero espero que algo bueno salga de esto; la lucha de clases marxista ya se ha superado. Ya no hay proletarios y burgueses, ¡qué va! Ahora tenemos polibanqueros y pagadores, o lo que es lo mismo, espabilados y pringados.-     

lunes, 30 de abril de 2012

EL TERREMOTO


 Llevo un tiempo enojado, nervioso, enfadado, agobiado y saturado, estas épocas en las que a uno no le aguanta ni su reflejo en el espejo. Sensaciones incómodas, sin causa aparente, recurrentes y plomizas, molestas porque no se saben de donde vienen ni para que sirven, extrañas en una sociedad en la que vivimos permanentemente en el día de la marmota, en bucles nefandos, en círculos personales, sociales y nacionales de los que no queremos salir, en norias ideológicas, sentimentales y morales que no nos llevan a destino alguno. Hace unos días, leyendo el libro Los Asesinos del Emperador, me llamó especialmente la atención un párrafo que decía “…Había uno en particular que aunque hubiera dejado de ladrar no dejaba de morder la gruesa cadena con la que le habían atado, pero sus dientes no podían contra el metal”. El autor está narrando el fin de Pompeya, y de improviso sentí que la sensación que debía experimentar el perro atado, presintiendo el fin de la ciudad que va a ser enterrada en lava y ceniza, sin posibilidad alguna de huida por la cadena que le habían puesto al cuello y que le conducía inexorablemente a la muerte, podía ser parecida a la desolación que llevo tanto tiempo experimentando. Quizás hemos perdido esa armonía con la naturaleza que permite anticipar un cataclismo natural, pero creo que sí que conservamos esa percepción con los movimientos sociales, y que si la usáramos podríamos cambiar nuestro devenir. Si les place, escuchen, miren, y piensen; yo acepto de buen grado la posibilidad de equivocarme en lo que pienso y escribo, es más, espero estarlo, pero creo que el estallido del volcán económico y social sobre esta Nación, que parece sufrir idiocia hace ya demasiado tiempo, va a ser tan devastador como una océano de lava, ceniza y fuego sobre una ciudad desprevenida. El combustible que se empeñó con ahínco en preparar el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero y que, con ansia pirómana, encendió y convirtió en una pira monstruosa, lleva camino de convertirse en un incendio devastador de la mano del Gobierno tecnócrata del Sr. Rajoy, al que, si lo hados, el fin del mundo Maya o quizás el vacío cuántico, no lo impide, será sustituido, antes del fin de su mandato, por alguien impuesto desde allende los Pirineos y con antecedentes profesionales en algún gran banco, preferiblemente extranjero.-

            Y es que este Gobierno da cera donde tenía que dar caña y flagela donde tenía que usar seda. La mayoría de las medidas que han tomado destrozan pequeñas y medianas empresas, empobrecen a la clase media, aumenta el número de desempleados y nos llevan al averno griego. Su programa electoral y su discurso de investidura se ha n convertido en un papiro de ficción, que al igual que en la obra de teatro de Los Intereses Creados, unas cuantas comas han cambiado completamente su sentido. Donde ustedes decían que no subiremos los impuestos, sin duda por el efecto de los trasgos que se ocultan en las imprentas y ordenadores, debían querer decir no, subiremos los impuestos, y donde hablaban de nunca hablaremos con los terroristas empiezo a pensar, y no sé si andaré errado, que quizás querían decir que nunca, hablaremos con los terroristas. Así, coma a coma y punto a punto, han perdido las elecciones en Andalucía. Porque por estos lares es cierto que ni el tato se lee los programas electorales, pero lo que es tragar tubos, plasmas y leds audiovisuales a todas horas, lo hacen casi todos los indígenas, inmigrantes, residentes y creo que hasta los alienígenas que pasan a vernos, así que frente a un gobierno dispuesto a asfixiar económica y socialmente a todo contribuyente a la vista, no me extraña que muchos de sus votantes se queden en la piltra y los que no lo son, mantengan en el poder a los primeros responsables de este desastre, porque algo al menos esperan sacar, sean subvenciones, prestaciones o un paraguas para el chaparrón tributario con el que nos están ahogando.-

            Ya comenté anteriormente lo que opinaba de su reforma laboral, y podría hacerlo de sus medidas fiscales, que detraen recursos de los ciudadanos para alimentar al monstruo político que ustedes se empeñan en mantener, de la innegable reducción de las prestaciones sociales a los ciudadanos, del trato exquisito a grandes empresas y entidades financieras, mientras las mismas se encargan de canibalizar a todo españolito que puedan, de la proliferación de normas dispersas y desordenadas en vez de un bloque compacto y coherente.  Pero ya creo que el problema de este gobierno es más de fondo que de capacidad; este gobierno no está dispuesto a reformar, sólo en retocar. Este gobierno no está dispuesto a afrontar el reto de dar un nuevo rumbo al futuro de la Nación, porque sabe que tendría que llevarse puesto los pesebres políticos en que se han convertido las autonomías, los privilegios de tanto vividor, las subvenciones que alimentan a las miríadas de parásitos que tenemos, la jeta de nacionalistas desbocados y a élites económicas que viven de la especulación y el dinero fácil en vez de la creación de riqueza.-

             Y para ello han cogido el manual de macroeconomía prestado por los soñadores del IV Reich o por sesudos economistas financieros internacionales, y pretenden aplicarlo sin querer saber que un buen general, antes de aplicar un plan de batalla, debe conocer el terreno real, pisar suelo, conocer sus medios, sus debilidades y adaptar su estrategia al reto que tienen que afrontar. Y ustedes optan por coger la receta que les han pasado, esto es, bajar prestaciones y subir impuestos, sin querer saber que esto cada vez da menos de sí, que el cierre de pequeñas y medianas empresas es irreparable, que la sociedad se está desangrando, y que nos llevan directamente al precipicio que se encargó de preparar el anterior gobierno socialista.-

             Si ustedes no se han dado cuenta que los principales problemas que tiene este Nación es una estructura política inviable y que separa a los ciudadanos, una estructura financiera que ha rota el principio de confianza y cortado el flujo de dinero, y unos costes, sociales y fiscales, y trabas administrativas a las empresas, que son las que generan de verdad la actividad económica y la creación de empleo, es que viven en otra galaxia.-
        
            Este es un tiempo de escudo con escudo y gladio adelante, de esfuerzos comunes, de defensa de la frontera frente al invasor que va a arrasar años de esfuerzo y trabajo, logros sociales y sueños de libertad, pero me temo que el inicuo cáncer social  en forma de aldeanismos, pelotazos, corruptelas, enchufismos, indiferencias, egoísmos, soberbia, orgullos vacuos, en definitiva, lo que hemos creado con ahínco, en el que hemos vivido y del que ahora padecemos sus consecuencias, es tan poderoso, capaz de marginar a los que pueden solucionarlo y que sigue ensalzando a los que lo generaron y a los que lo siguen agravando, que en breve vamos a vivir un infierno dantesco.  No se ustedes, pero yo seguiré royendo la cadena para intentar librarme de este cataclismo; si no llega seré el primero en reconocer mi error, pero como acontezca, que cada uno, si se atreve, si tiene redaños, se mire en su espejo, piense en lo que hizo para evitarlo, sepa distinguir a los ejecutores, para que, al menos, las generaciones que nos sigan se puedan ahorrar el repetir una vez más tamaña suerte de dislates y errores.-

lunes, 26 de marzo de 2012

SE ACABO

Últimamente no hago más que vivir en un sobresalto permanente, aunque sospecho que esa sensación la comparten muchos compatriotas; la última de esta ralea política que sufrimos, fue el temido y esperado anuncio del déficit público. No sé que me impresionó más, si la cara del portavoz popular, semeja a una virgen vestal sorprendida y timorata cuando ya nos lo esperábamos todos los españoles, que parece que siguen sin enterarse de nada, la finta de despiste de los políticos socialistas, que con su tesón en el derroche nos llevaron al desastre, o las declaraciones del ministro de turno que afirma, impávido el ademán, diciendo, sin recato ni rubor, que el ajuste lo sufriría el Estado central, no sea que los califas autonómicos puedan sentir, aunque sea levemente, el aliento de pobreza que sufren millones de españoles. Y pensaba en los relatos cortos que antaño leía, y recordé una cita del relato de Markeim que decía “Mi vida no es más que una parodia y una calumnia contra mi mismo. He vivido para contradecir mi naturaleza. Todos los hombres lo hacen; todos son mejores que este disfraz que va creciendo y acaba asfixiándolos. La vida se los lleva a todos a rastras, como si un grupo de malhechores se hubiera apoderado de ellos y acallara sus gritos a la fuerza. Si no hubieran perdido el control…., si se les pudiera ver la cara serían completamente diferentes…” Eso sí, debo confesar, y espero me disculpen, que tuve que buscar el párrafo para reflejarlo con exactitud, y, ya puestos, disfrutar al releerlo, que tal y como va la situación de este país dentro de poco el único placer que nos va a quedar será releer los libros guardados o padecer la fábrica de zombis mentales en la que se han convertido la gran mayoría de las televisiones, porque el bolsillo no va a dar para más.-

Aquí, sin embargo, esta prosapia, esta estofa, esta casta política, con honrosas y escasas excepciones, se han puesto el disfraz de sádicos y nos han vestido al resto de panolis, badulaques y pazguatos, y nos llevan inmisericordes a la asfixia personal, económica y social. Vamos, que nos tenemos que acostumbrar a pagar la cocaína y las meretrices, los chanchullos y el golfeo, que a estos figuras hasta les pagamos sus vicios, los atracos al bolsillo, los despilfarros varios, las embajadillas, las chorradas, los coches oficiales, las visas, los órganos duplicados e ineficientes, las subvenciones sindicales, las pasta gansa a cualquier ONG de tres al cuarto creada sobre la marcha, las empresas públicas ininteligibles, los fondos a esos bancos que desahucian ciudadanos, en resumen, toda la pantomima que han creado para vivir opulentamente. Y encima quieren que pongamos cara de besugos solidarios mientras nos fríen a impuestos lentamente y eliminan las prestaciones sociales para que nos muramos bien desangrados en la rúe. Edificante, sí señor. Ustedes se ríen de nosotros; condecoran al gobierno saliente, ese que nos ha metido en este caos y desastre, supongo que será por su “brillante” gestión, indultan a los corruptos, imagino que para pactar futuras salidas del trullo de sus correligionarios, y el ajuste que se lo zampen los españolitos. No se ustedes, pero últimamente me miro al espejo y me veo una cara de pazguato, de primo, de estafado, vamos, de gilipollas (con perdón), que me asusto.

 Toda la estructura del Estado español es inviable, económica y socialmente. El Estado autonómico es una fábrica de chorizos, un albañal de negocios turbios, un derroche de dinero público, un creador de faraones venidos a menos y un instrumento de separación social entre los españoles. Las subvenciones generosas y abultadas a sindicatos los convierten en sindicatos verticales, en partidos políticos en la sombra, alejados de los problemas de los trabajadores y les convierte en trincheras de privilegiados luciendo relojes de lujo en su muñeca. El dinero despilfarrado en empresas públicas innecesarias, que sólo son refugio de inútiles y vividores, los euros enviados a asociaciones de amiguetes que se crean porque ya no hay más puestos donde colocarles a la sopa boba, los millones prestados a la banca con fondos de esos ciudadanos que luego son expulsados de sus casas, que además de ser injusto y odioso, no hace más que señalar que la soberanía popular se ha desplazado del pueblo a consejos de administración financieros, y así seguiría llenando hojas para terminar diciéndoles que así no van a ninguna parte.

 Los parches no les van a servir ahora; hace cuatro años quizás, hace ocho seguro, pero ahora ni aunque harten de vino la van a dar con queso, no se aquí dentro, que a la piel de toro ni a sus indígenas ya no les entiendo, pero fuera les queda, nos queda mejor dicho, poco, muy poco, crédito. Me temo que o gobiernan y regeneran esta Nación,  y acaban con el desmadre y el cachondeo, o la podredumbre acaba con nosotros.
 
           Y hace doscientos años miles de muertos, ¿para llegar a esto?, tanto festejo de la Pepa, ¿y estamos así? Díganlo despacio, inténtenlo, es fácil, y es lo único que ustedes saben que se puede hacer para no llevarnos a la ruina, así que repitan conmigo, SE ACABÓ.

lunes, 27 de febrero de 2012

EL ARADO


Llevamos días desayunando, comiendo y cenando con la reforma laboral, que es muy revolucionaria según nos han vendido, y desde entonces sufro un empacho, una indigestión, un hartazgo de esta casi galáctica reforma… Lo triste es que cuando miro alrededor, sólo veo tristeza, frustración y resignación de un pueblo aconejado, indiferente y rendido ante el desastre presente, y en el que me viene una frase de una novela titulada Musashi que decía “…Deberías evitar la tentación de creer que tus sueños sólo pueden realizarse en algún lugar remoto. Si piensas así, no aprovecharás las posibilidades que ofrece tu entorno inmediato. Me temo que la mayoría de la gente lo hace, y el resultado es que sus vidas no les satisfacen.” Aplíquenlo a la faceta de la vida que deseen, pero en lo que hoy pulula por mi morra, siento que tenemos a miles de personas soñando con un mejor futuro laboral fuera de nuestras fronteras y a otros miles, los que no pueden planteárselo, pensando más en la vida que tuvieron, que ya tan lejana parece, que en afrontar este negro presente.

El abismo que separa la clase dirigente y el pueblo está alcanzando unas cotas abisales; la falta de percepción de la realidad de unos políticos atrincherados en sus sedes pagadas con el dinero de todos los ciudadanos me aterra casi tanto como la impasibilidad en la mirada de unos sufridos contribuyentes que después de exprimirles un poco más el bolsillo, ven como tienen que sufrir un nuevo recorte en su protección social a cambio de humo, y que a los que ahora dicen representarles con gritos estridentes en la calle, estuvieron callados y agazapados en sus sedes mientras se acercaba el cataclismo bajo la batuta del Sr. Zapatero.

No le niego que la reforma laboral era necesaria; un sistema laboral derivado de las políticas franquistas casa mal con un mundo efervescente y global y un país que quiere ser democrático. Pero una vez más, y van demasiadas en estos escasos tres meses, ustedes sacuden de nuevo al débil y dejan indemne al fuerte, y, ya de paso, defraudan a las víctimas y validan la política antiterrorista seguida por el Sr. Zapatero. Mal camino lleva Sr. Rajoy, muy malo. O terminan con sus complejos y los de su partido, o ustedes no van a arreglar nada; sólo van a poner alguna cataplasma que mejore un poco a este enfermo mortecino en el que vivimos, y le insufllarán un poco de oxígeno para ir tirando algunos años más y que no se acabe el momio político. A ver si se enteran ustedes… Nunca van a caer bien al partido socialista y nunca les van a ayudar en nada, más bien al contrario. Nunca van a gustar a los nacionalistos, que sólo ven en ustedes a los que pueden enderezar un poco este desastre para seguir con el latrocinio, deporte que si no es ya olímpico, debiera serlo por la cantidad de seguidores que tiene. Olvídense de banqueros, sindicalistas o grandes empresarios, que son grupos de presión que buscan su propia rentabilidad. Su obligación es hacer política para regenerar el país, para los ciudadanos, y si quieren hacer amiguitos, lo dejan, cruzan la calle y los buscan tomando cañitas en el Madrid castizo, que igual se hermanan con algún banquero libre de servicio o con algún sindicalista que, finalizado el mitin de rigor y siguiendo los dictados de la arenga, está en la tasca dándole al frasco. O eso, o la tragedia de este país es que ustedes están dispuestos a mantener un sistema de alternancia en el poder en la que nadie se apee del pesebre y sigamos pagando los mismos miserables de siempre.-

La reforma que han aprobado no va a crear empleo, ni un solo puesto de trabajo como Vd. muy bien sabe, porque el mayor problema del empleo es el coste laboral, y la única manera de reducir ese coste es bien bajando los salarios a los babiecas y lerdos de siempre, bien reduciendo las cuotas empresariales a la seguridad social. O agarrota más a los ciudadanos o reduce el gasto faraónico de las distintas administraciones, especialmente la autonómica, para no poner en peligro las prestaciones sociales, o sube usted los impuestos, faceta suya desconocida pero que compruebo domina perfectamente. Voy a intentar explicárselo: Las empresas no contratan porque no pueden pagar el coste del trabajador, y si no despiden aún más es porque tampoco podían pagar el coste del despido.

Su reforma sólo reduce derechos por un lado; no elimina la opaca financiación sindical, al contrario, tira de billetera y les larga unos miles de euros para intentar aplacarles; tampoco fortalece la acción sindical en las pymes con lo que mal lo llevarán los trabajadores de las empresas pequeñas; crea más contratos en la vorágine existente, uno incluso con un periodo de prueba de un año, que largo me lo fía usted; en resumen, otra vuelta de tuerca a los curritos, mientras sigue soltando billetes para la orgía financiera y consiente el desmadre autonómico. Si hay que hablar de las indemnizaciones, si hay que reducirlas, hágase un nuevo estatuto laboral, adaptado a las necesidades del país, pero en la que el esfuerzo sea de todos, administración, empresas, sindicatos y trabajadores. Diseñe usted las líneas maestras del modelo productivo, de las relaciones laborales y sindicales, analice los costes empresariales, modifique las leyes de procedimiento, pero no de una sola parte. ¿Qué hay del contrato laboral único? ¿Y de las indemnizaciones progresivas? ¿Y qué pasa con las cotizaciones empresariales auténtico motor de la deslocalización de empresas? ¿Y del desmadre normativo autonómico en prevención de riesgos? Podría seguir hasta el día del juicio final maya, que no está tan lejano, pero siga usted por este camino y ni siquiera va a quedar país para verlo. Siga los dictados de la multinacional financiera que gobierna ya en media Europa y conseguirá rematar la faena que dejó inconclusa su predecesor, llevándonos al fascinante mundo del infierno griego.

Quizás Sr. Presidente debiera meditar sobre otra frase del libro que he citado anteriormente y que dice “… Vuestra espada es vuestro arado. Cuando trabajéis en los campos no olvidéis la invasión. Cuando penséis en la invasión, no olvidéis vuestros campos. Todas las cosas deben estar equilibradas e integradas. Lo más importante de todo es que no os opongáis al camino de las generaciones sucesivas”. Mantenga Vd. el equilibrio social, piense en las generaciones venideras, y si hay ajustes duros que sean justos para todos, y así podremos seguir con el arado, que hay mucho tajo que afrontar, porque si un día se sacan las espadas lo lamentaremos todos.

lunes, 13 de febrero de 2012

MUTACION


Sé que soy un poco masoquista, y así debo confesarlo;  la depravación que he alcanzado me llevó a seguir el discurso de investidura y las intervenciones de los diversos grupos parlamentarios, con la excepción de los mugidos de esas alimañas que se han colado en el Congreso de los Diputados con al anuencia de nuestro nunca bien despedido Sr. Rodríguez Zapatero, al que deseo que encuentre tanta paz donde vaya como la que aquí ha dejado al irse. Seguí los discursos del candidato a Presidente del Gobierno, el de la diputada de UPyD y el del diputado de Foro Asturias con cierto gusto, y el resto, lamento decirlo, con mucho hastío, al escuchar los mismos argumentos que nos han llevado a la debacle en la que estamos inmersos hasta el corvejón. Cuando terminó la función no pude menos que recordar una frase de las Memorias del Mariscal Rommel que decía “De todos modos, hay una cosa clara: resulta intolerable que el destino de toda una nación dependa de la terquedad de unos pocos. Debe existir un límite, ya que de lo contrario ocurrirían las cosas más fantásticas, sin que nadie las viera venir”.

             Y si la letra de la partitura del recién presidente era pegadiza, qué quieren que les diga, la música me parece que desafinaba. Y según han ido pasando los meses, separando los dedos del teclado para darle un margen de confianza, en este momento me recorre un escalofrío al observar que la primera impresión que tuve al oírle no iba en absoluto desencaminada. Es cierto que el gobierno que usted ha constituido tiene un nivel, en apariencia al menos, que dista unas cuantas galaxias de que nos tenía acostumbrado su predecesor en el cargo, es verdad también que el Sr. Zapatero ha dejado un país al borde del abismo político, de la bancarrota económica y del hundimiento social y le reconozco que la tensión ciudadana está aumentando exponencialmente. Todo esto es así, pero lo cierto es que estamos en guerra, todavía no la de obuses y misiles, que todo se andará, sino otra, quizás menos sangrienta, pero en la que las bajas ya se cuentan por miles, en hambre, hogares perdidos, familias desahuciadas, parados, suicidios y desastres. Si usted pensaba que con hacer lo mismo que su compañero de partido y antecesor en el cargo lo tenía resuelto, está absolutamente desorientado y me temo que van a ocurrir las cosas más fantásticas posibles en este país cuando nos veamos con más padecimientos que los que están sufriendo los griegos. El desastre es de tal calibre que no sirve un mero gestor, que sólo iba a convertirse en el mamporrero de las políticas del iluminado que hemos padecido.

             Sinceramente lo lamento por usted, pero las medias tintas, lo políticamente correcto, las chuminadas al uso, o se acaban o más nos vale hacer un curso intensivo de paracaidismo sin paracaídas. Así que, o usted rebusca en su interior, o en su biblioteca, o en donde le vaga, y se muta en un líder radical, en un Churchill que nos saca de este lodazal, por mucho que eso le cueste las elecciones andaluzas o las de dentro de cuatro años, o se acoge a esas jubilaciones tan mullidas de las que ustedes disfrutan, o a este tinado que nos cobija se le vienen abajo los muros y no va a quedar más que un erial en el que sacar a pastar a las ovejas en las que parece que nos hemos convertido los españoles.

             No es tiempo de complejos, ni de vaciles, ni de parches, y, lamento decírselo, usted está siguiendo muy mal camino.

            En primer lugar usted yerra en sus complejos; si espera comprensión o apoyo del PSOE, de las estructuras sindicales o empresariales, de los partidos nacionalistas, o de la banca más le vale hacerse ya el sepuku político y dar paso a otros correligionario que esté dispuesto a levantar la piedra de Sísifo. Eso son estructuras de puro poder a las que sólo les interesa mantener la situación de privilegios que han conseguido o alcanzar el poder para aumentarlos.

             En segundo lugar desacierta en la causa del problema. La alhóndiga política, el chiringuito institucional, el garito autonómico, es insostenible, es una horno incinerador de recursos, es puro gasto sin límite, es la atarjea que nos lleva, nadando en un fango que apesta a mamandurria y corrupción, a una poza fétida de la que podemos tardar lustros en salir. Siga usted cortejando a esos reinos de taifas y terminará cornudo y apaleado como un nuevo personaje de opereta bufa, para terminar su mandato recomendando a su sucesor hacer lo que usted no osó afrontar.

             En tercer lugar le recuerdo que seguir sin más los consejos francos o germanos le lleva, al paso de la oca, al presente desastre griego o al futuro portugués, metiéndonos a todos en ese Cuarto Reich que tan próximo veo y cuyo aliento sienten ya los países centroeuropeos. Usted debería tomar las riendas de este potro desbocado en el que cabalgamos, que este es un pura sangre más que un percherón alsaciano, y hasta en la lejana Austria utilizan la doma española.

             Deje de acogotar a las familias con subidas de impuestos, reduzca el gasto donde usted sabe que puede hacerlo, cumpla su programa con el que se comprometió con los que le votaron y asuma la responsabilidad de este momento histórico.

             Espero que Rommel tuviera razón y que ya estemos en el límite de la terquedad de la casta política que tenemos, porque los espectros que acechan son tan fantásticos que no creo que estemos preparados para afrontarlos.

martes, 27 de diciembre de 2011

JITTE

Hace ya unos dias tuve una conversación sobre el honor; sí, no se extrañen demasiado, el diccionario de la Real Academia, pese a las ministras y miembras, aún conserva esta palabra obsoleta y la define como la cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo. Y en esa conversación de la que les hablaba me vino a la mente un párrafo de Sinju que decía: “El deber, la lealtad y la devoción filial eran los principios cardinales del Bushido: el Camino del Guerrero. El estricto código que gobernaba la conducta del samurái. Su honor, la más alta y más importante de todas las virtudes, dependía de su observancia del código”.-


Les ruego me disculpen por traer a este blog un asunto trasnochado y caduco, que sin duda se debe al exceso de vapores etílicos que consumimos celebrando algo que ya ni siquiera tenemos en nuestra memoria inmediata, al igual que los griegos antiguos (no los esquilmados y bancariamente gobernados de nuestros días) reflejaban en sus mitos, gestas pasadas para no olvidarlas, y que con tanto símbolo quedaron en la neblina que separa la historia de la mitología. Pero así son las cosas, y hoy y los días inmediatos, celebramos la venida de un hombre que supo hacer del honor su norma de vida, así que sin duda tengo su comprensión y su perdón por esta pítima emocional.-

Porque hablar del honor es hablar de algo incierto e inestable en nuestro mundo eurorizado, de una virtud desfavorable que convierte al que la posee en una especie de bicho ajeno, un alienígena, un fantasma del siglo de oro que remuerde nuestra conciencia, nos insulta con su silencio, nos señala con su actitud, y que por ello ha de ser vejado y señalado. El cumplimiento del deber, la asunción de compromisos, el hacer lo que se debe frente a lo que se quiere, por amargo que sea, enfrentarse a una corriente de mediocridad y mendacidad, a lo políticamente correcto, a lo que los demás en su vida acomodaticia creen que debe hacerse, no está a la última.-

Y sin embargo, sustituimos nuestro honor por la tolerancia con el mediocre y el violento, la complacencia con el inútil, la solidaridad con el cobarde y el indiferente, la comprensión con el sinvergüenza, la aceptación del impresentable, el aplauso al mentiroso, el silencio ante el ruin, la sumisión ante el prepotente, el aplauso al egoísta, el agasajo al despreciable y el mantenimiento de situaciones que sólo tienen que ver con un ego que se mira en el espejo de sus propias debilidades.

Como decía la obra de Sinju, agarremos con ansia el jitte, el símbolo de la ley y el orden contra la anarquía y el caos; el bien contra el mal; la verdad contra la mentira, y si no somos capaces ni siquiera en estos días de discernir lo bueno y lo justo de lo malo y lo injusto, al menos escuchemos nuestro honor, clavemos pica en suelo y frente a la injusticia y la maldad podamos volver a decir, como los antiguos tercios, que no nos rendimos y que es preferible caer en la lucha, muerte social en forma de silencio e incomprensión, que vivir en la vergüenza de asumir, como norma de vida, la sinrazón, la explotación de los demás, la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y el triunfo de la perversidad. ¡Feliz navidad!

martes, 15 de noviembre de 2011

ELECCIONES

Aunque no se lo crean, estamos en elecciones. Sí, al igual que ese anuncio del turrón que volvía a casa por Navidad, este año no puedo menos que pensar que Papá Noel ha repartido sus sacos entre algunos partidos políticos para los niños mediáticos que creen que somos. Y siento decirles que yo creo en los Reyes Magos, seres entrañables repletos de magia, ilusión y sueños, así que ese fardel creado por centros de manipulación social se lo pueden ahorrar, porque tengo presente el Tratado de la República que en uno de los párrafos dice “…No puedes acudir cuando quieras y como quieras en socorro de la República estrechada de peligros si no te has colocado en condición que te permita hacerlo. Lo más admirable que encuentro en los discursos de estos doctos varones es que aquellos que no se creen capaces de ser pilotos en mar tranquilo, porque no aprendieron a serlo ni se curaron de ello, se crean aptos para empuñar el timón en medio de embravecidas olas".-


Por un lado tenemos a los creadores del desastre económico, político y social encabezados por un vicepresidente del peor gobierno de la historia de España. El que ha permitido que lleguemos a los seis millones de parados, el que deja entrar a los asesinos en las instituciones del Estado, el que ha permitido colas en casas de caridad, en comedores sociales, que creo no se veían desde la postguerra, se presenta ahora como el salvador de la crisis, la esperanza frente a una derecha voraz y prepotente. ¿Y eso me lo dice el gobierno que ha financiado a la banca que deja a los ciudadanos sin sus casas? ¿Y eso lo vende quien ha primado a las grandes empresas frente a la pequeña empresa? ¿Y eso lo cuenta el que ha perseguido a ciudadanos por fumar o descargarse una canción? ¿Es que acaso en este país las mentiras pueden ser indefinidas? El azote y castigo de los pensionistas, ¿habla de política social?; el que retira la ayuda a las madres, ¿se viste de prócer de la ciudadanía?; el que retira la ayuda por la compra de la vivienda, ¿se atreve a hablar del futuro de los jóvenes?; los que han mantenido un sistema educativo nefasto y desigual, en la que cada español es extranjero en otra Comunidad Autónoma, ¿osa hablar de futuro para nuestros jóvenes?

Por otro lado, tenemos a los sigilosos, los que han callado cuando debieron haber hablado; los que han pactado anteriormente con los nacionalistos otorgándoles concesiones que ahora pagamos todos; los que están dispuestos a gestionar mejor pero a no arreglar nada, los que conociendo la necesidad de una profunda reforma política callan con premeditación, los que debiendo estar al lado de las víctimas, se esconden de lado, los que están más preocupados de la corrección política que de enfrentarse a los problemas urgentes del país, los que cuando gobernaron no aplicaron las medidas que habrían impedido el gobierno de iluminatis que hemos padecido.

Y los ciudadanos asisten al partido de ping-pong mirando de un lado a otro, cegados por la campaña, engañados por los lemas, miopes ante las mentiras, y no ponen, ni les dejan,  un ápice de crítica propia ante tanta palabrería, ante farragosos programas y ante tantas majaderías. ¡Eso sí que es tener un buen ventrón!

Y es que en España votar a un partido es pertenecer a una secta. Da igual las acciones de los que gobiernan y la de los que aspiran a gobernar; el blasón es pertenecer a un grupo, hagan lo que hagan y digan lo que digan. Aquí uno pertenece a un partido político como a un equipo de futbol. ¡Vamos, que viva er beti manque pierda! Y todavía nos extrañamos de nuestra situación y de la heredad que vamos a dejar a los que vienen tras nosotros. Según todas las encuestas, los dos partidos mayoritarios no tienen ninguna credibilidad, no inspiran confianza y además se desaprueba su gestión. Y sin embargo, esos mismos ciudadanos en las mismas encuestas dicen que les van a votar. Decididamente, o nos hemos vuelto locos, o el complejo de pertenecer a estos tinados políticos es más fuerte que nuestro propio instinto de supervivencia.-

En estas elecciones nos jugamos mucho más que una recuperación económica. Sobre el tablero político está la propia supervivencia de España como Nación, la solidaridad entre los españoles, el derecho a una educación y una sanidad igual en todo el territorio nacional, la existencia de una justicia independiente que garantice los derechos de los ciudadanos frente al poder político, la reducción de un estado autonómico voraz que es la sangría de los ciudadanos, la creación de unas bases políticas saneadas y sólidas que eviten en el futuro este desastre de gobierno que hemos padecido. En definitiva, los dados vuelan sobre el tapete, y los que los tienen que arrojar son los ciudadanos. Espero sinceramente que sepan cruzar este Rubicón, mirar los programas de los partidos y decidir quién está dispuesto a arrostrar el riesgo de un cambio político tan urgente como necesario. Tan sencillo como pensar que es lo que usted quiere, que es lo que piensa del estado autonómico, si cree en el derecho de todos los españoles a recibir la misma educación y con libertad lingüística, quien cree que puede afrontar estos y otros cambios y optar, sin complejos y sin miedos. Usted es un ciudadano libre con responsabilidad con nuestro presente y con nuestro futuro, así que si su elección es roja o azul, tiene mi más absoluto respeto, pero examine su papeleta no vaya a ser que en el fondo es verde o magenta.

Ahora el voto es suyo, sólo suyo. Cientos de años de lucha en Occidente para garantizar la libertad del voto, se merecen que usted vote libremente a quien crea que va a resolver los problemas de la Nación y no a la casta política que le manipula.