jueves, 26 de febrero de 2015

EROTISMO

Termina la legislatura, porque aunque quedan varios meses para el voto gordo, el voto chico hace de senda de miguitas al gran envite de invierno, y se respira ya la mentira, el embuste, la estafa al votante. Hace unas semanas leí Historia de dos ciudades, de Charles Dickens  y un párrafo me llenó de intranquilidad pensando en el futuro, el mismo decía así: “Forjad otra vez la humanidad con semejantes martillos, y se torcerá bajo vuestros golpes y creará los mismos monstruos; sembrad nuevamente el privilegio rapaz y la opresión tiránica, y podéis estar seguros de que recogeréis los mismos frutos”.

            Ante tanta monserga, ante tanto discurso huero, ante tanta milonga que nos endilgan, que dan ganas de decirles “no tarrimes que me empiojas”, he decidido posponer el artículo que quería escribir, por el que creo que debo escribir; ya saben ustedes el dilema de querer, poder, deber… Así que me he puesto con la pluma de la época del destape para comentarles mi visión sobre la política de estos últimos tres años… Sí, es lo que yo denominaría el gobierno erótico, el más fuerte quillo, el vaselina a destajo o el dales más Presidente… No, no se sorprendan; creo que debo recordarles que al inicio de esta legislatura, cuando el partido gobernante traicionó a sus votantes tirando el programa electoral a la trituradora, una frase vino a marcar el nuevo programa electoral; fue, con un fuerte contenido erótico sin ninguna duda y dicha en el primer mazazo del gobierno, “que se jodan”. Y oigan ustedes, se han puesto como fieras, que ignoro por qué hay españoles que van a ver esa versión cinematográfica de una novela sado maso, teniendo a su disposición los boletines oficiales del Estado.


Un breve resumen… Han conocido (en el sentido bíblico de la palabra) a los trabajadores reduciendo sus derechos, a los pensionistas, a los funcionarios. Han laminado a la clase media reduciendo sus niveles hasta el umbral de la subsistencia cuando no les han llevado a la más absoluta indigencia. Han reducido la sanidad, bajan el nivel educativo, mienten a las víctimas del terrorismo, han engañado a todos aquellos que les votaron pensando en que iban a cambiar la ley Aído del aborto, han cubierto (en sentido erótico y poco festivo) a todos los españoles con sus  impuestos, han ignorado la amenaza secesionista, vamos, que si el gobierno Zapatero fue lamentable el suyo es una mala continuación. Ni han mostrado bizarría con los terroristas, ni gallardía con los más desfavorecidos, ni orgullo de nuestra Bandera, escondiéndose y callando ante el golpe de estado secesionista; ustedes no son liberales, ni conservadores; en el único liberalismo que creen es en el liberalismo económico al modelo Chino en la que unos pocos se enriquecen al calor de la lumbre política, mientras el resto de la población se empobrece; el liberalismo político ya lo han abandonado, no sea que esta plebe a la que gobiernan, esta chusma, en la que estamos todos los de a pie, se crean ciudadanos. Se han convertido en oligarquía dominante que considera siervos a los ciudadanos, meros súbditos, que se maravillan con tanta corruptela, tanta visa black y tanto mamoneo. Son los nuevos señores feudales con derecho de pernada; su lema de gobierno ha sido “que se jodan”. Y encima vuelven a vender motos, hablando de bajadas de impuestos en la siguiente legislatura; por favor, si ya sabemos que nada más ganar las elecciones tirarán el programa a la papelera y volverán a crujirnos, porque de alguna parte tendrá que salir la deuda en la que nos han metido… Sí, que no les engañen… la recuperación, si la hay, si nos llega, será corta, porque no han corregido ni uno sólo de los problemas estructurales; sigue el cachondeo autonómico, con los nacionalistos puliéndose la guita con el dinero de todos, siguen los pozos sin fondo municipales, sigue el desmadre. Pregunten cuánto dinero ha entrado, dinero que nos han prestado, dinero que hay que devolver, dinero que pagaremos todos.

Del principal partido de la oposición ya ni hablo, porque bastante tienen con intentar salir del lodazal de ERES y cursos en los que andan liados, un partido que nunca supo convertirse en una izquierda moderna y le gustaba pasearse con los complejos del pasado y los discursos del 36. Un partido que pensaba una cosa, decía otra y hacía la contraria. Pero, por caridad cristiana, no es correcto hablar mal de los que agonizan, aunque todavía ellos no lo saben.

            Creo que muchos ciudadanos españoles estamos ya cansados de esta casta putrefacta que lleva años asolando el país, de estos que de corrupción en corrupción, de recorte en recorte, han convertido esta nación en un páramo. Y quiero hacerles recordar que el término casta en muy anterior a Podemos, lo utilicé hace años antes de la existencia de este partido,  y ni siquiera es mío (creo que la primera vez que lo oí, hará ya unos 10 años, a un tertuliano de derechas), pero que identifica perfectamente a una legión de zánganos que se creen que están por encima del bien y del mal.  Y cuando se alternan gobiernos, en teoría de diferentes ideologías, y el mangoneo es cada vez mayor, al igual que el recorte de salarios, de condiciones laborales, de prestaciones, y no se distinguen las corruptelas de unos y de otros, pues no sé ustedes, pero yo tengo que pensar que lo que está fallando es el sistema, y habrá que decidir si falla porque estaba mal diseñado en aquellos difíciles años de la transición o si falla porque un grupo de golferas se han dedicado a destrozarlo para preservar sus pesebres hasta el día del Juicio Final. No se equivoquen, o fenece este sistema bipartidista, en el que unas estructuras oligárquicas de poder han destrozado todo el esfuerzo que supuso la esperanza de 1978, o perdemos la democracia.

            Y la solución la tenemos todos, está en nuestra mano, es dejar de ser corruptos con nuestro voto, dejar de ir a las urnas con pinzas,  y usar el voto útil, el verdadero voto útil, el voto valiente, el voto ciudadano, el voto que con independencia de quien nos digan que va a ganar o perder, se vota con los valores de cada ciudadano, con la ideología de cada votante. No voten como si la urna fuera una guillotina, no voten ni con odio ni con miedos, no voten manipulados. Busquen nuevos partidos que se adapten a lo que ustedes piensan. Si son liberales o conservadores tienen a VOX, si tienen más tendencia socialdemócrata tienen a Ciudadanos o a UPyD, y, por supuesto, si son comunistas, tienen a Podemos. Echen a esta casta pero no con odio ni con miedo, voten con ilusión, con esperanza, en libertad, su libertad. Si les dejan  manipular su voto, la democracia habrá muerto.


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