lunes, 7 de diciembre de 2015

¿QUÉ PASA CON LA IZQUIERDA ESPAÑOLA?

Hace tiempo que la política me provoca un prurito insoportable. Es más, los sufridores que siguen este blog saben que ya me he refugiado en la historia aunque sólo sea para ahorrarme el suplicio de ver a esta caterva política haciendo el ganso en estudios televisivos, saltando, bailando, diciendo memeces y pareciendo más feriantes de aldeas innominadas que estadistas que van a regir nuestro futuro. Y en esas estaba cuando un párrafo del libro que ha caído en mis manos, me trajo a un molesto presente. El libro en cuestión es “España frente a los judíos: Sefarad” de Cesar Vidal y el párrafo decía “Con las tropas musulmanas ya a este lado del estrecho y un primer ejército godo derrotado, los hijos de Witiza descubrieron que aquellos a los que habían llamado no iban a limitarse a ser dóciles instrumentos”. –

            Aunque el libro trata de los encuentros y desencuentros de los judíos en la historia de España, reconciliación que en mi modesta opinión vino de la mano de Sanz de Brie y otro héroes anónimos para la inmensa mayoría de los españolitos en forma de funcionarios civiles españoles en la II Guerra Mundial, el párrafo que les he ofrecido trata del fin de la era postromana y la entrada en la Edad Media; lo sé, según lo que nos enseñaron en la escuela, el inicio de la Edad Media se data en el siglo V, pero dado que este es mi blog, y que soy libre para plasmar aquí mis ideas, espero que me permitan mantener mi idea que basa la entrada en la Edad Media en el siglo VIII, más concretamente, en el año 711.-

            Las sociedades no se diferencian mucho de los individuos. Llevamos nuestra mochila, arrastramos nuestro pasado, con sus luces y sus sombras. Y en cada presente, el futuro nos muestra una serie de líneas posibles. Somos nosotros los que elegimos esa línea de posibilidades, pero las elecciones que hacemos obviando nuestra mochila siempre estarán condenadas al fracaso, porque partimos de continuidades históricas, de evoluciones desde nuestro pasado a nuestro presente. Reconózcanlo, aquellas elecciones que han hecho olvidando sus antecedentes vitales, lo que les ha llevado al presente, siempre salen mal. Nosotros elegimos nuestro futuro, el que sea, o mejor dicho, la tendencia de nuestro futuro, que la vida ya nos sorprenderá para bien o para mal, pero si olvidamos nuestro pasado, la línea de futuro se dispersa, se nubla, nos lleva a un camino de sombras, quizás festivas, quizás aparentemente gozosas, pero que probablemente traerán una pesadilla después de las luces iniciales. -

            En el siglo VIII, los hijos de Witiza, atentos sólo a su interés, digamos en lenguaje de  hoy político, prefirieron olvidar el pasado, renunciar  a la herencia hispanorromana, romper el futuro que podría haber hecho de Hispania la primera potencia de Occidente y sumergir a nuestros antepasados en una era obscura, siniestra, con sus luces, es cierto, pero caracterizada por la desigualdad, la discriminación, la sangre y la humillación no sólo de los hispanorromanos sino de aquellos cobardes que se unieron gozosos a los invasores. Por favor, olvídense de las memeces que les han contado… El Islam en Hispania fue una época de opresión, un desastre que ustedes no pueden ni imaginar. Cabezas colgadas de las murallas, violaciones, saqueos, y el mayor mercado de esclavos del mundo. El esplendor, las luces, sólo fueron aquello que los invasores encontraron de los antiguos romanos… Que no les timen con una pretendida Al-Andalus tolerante, respetuosa y pacífica, que estos chamarileros no les vendan más motos….

            Y en esas estamos cuando veo y oigo las sandeces de los partidos de izquierda españoles. Verán, nos han acostumbrado a una serie de chorradas y les aprehendemos como normales. Pues no, verán, no es normal. Aunque no sea políticamente correcto, quiero recordar una frase de un familiar que decía a sus hijos, cuando empezaban las bobadas de la pubertad, una frase que casi se ha convertido en norma de conducta. “Mariconadas las justas”, decía, y, qué quieren que les diga, ahora, a mis cincuenta tacos, lo suscribo.-

            La continuidad histórica de la que les hablaba antes nos hace a todos, o casi todos, hijos de la revolución liberal y también, como no, hijos de la época de la revolución, con un contenido marcadamente de izquierdas. Vivimos en una sociedad occidental con un devenir histórico complejo, turbulento y rico en valores. Si usted pregunta a un paisano cualquiera, la mayoría de ellos estarán de acuerdo en asumir los principios liberales y, a la vez, principios sociales. El votante de izquierdas se hace actor secundario de la hora de la marmota (gran película pardiez) en la que viven los partidos de izquierdas, para ser cómplice de tonterías, mentiras y planteamientos suicidas; porque miren ustedes, en vez de encontrarnos a unos partidos de izquierdas en los que primen propuestas de carácter básicamente económico relativo a la redistribución de riqueza, carga fiscal, protección social y gasto público, típicas de partidos de izquierda de los países occidentales, y que permiten que en función de la situación de los ciudadanos estos voten unas propuestas u otras de signo contrario, en España parece que están sufriendo una especie de crisis de los cuarenta años con conductas adolescentes e irresponsables.-

            Así, las actitudes más significativas, las que mayor importancia parecen tener para solicitar el voto tienen varias patas, a saber, el ataque permanente al cristianismo, la demonización de la idea de la Nación Española y la permanente vuelta al año 1936, y todo aquel que les contradiga, como hacen los púberes malcriados, será insultado, vilipendiado y marcado con el sambenito de facha o retrógrado, con independencia de lo que piense o crea en otras materias. Pues miren, a mi ya me trae al pairo…

            Espero que perdonen que este artículo se extienda, y si ya han llegado hasta aquí alabo su paciencia y tolerancia, pero creo que debo (a mí mismo al menos) justificar lo que planteo.

            La izquierda española (y hablo de partidos, no de sus votantes) se caracteriza por una actitud hostil hacia el cristianismo. La alcaldesa de Barcelona dice celebrar el solsticio de invierno, con lo que me planteo si sabe el carácter espiritual de esta fiesta y si quiere que bailemos alrededor de un roble rezando a los dioses celtas o la alcaldesa de Madrid pretende inicialmente retirar los belenes para luego poner uno chiquitito y hablar de fiestas multiculturales y a la vez desear paz, ¿paz? Si usted elimina el componente cristiano, ¿por qué en esta época va a desear especialmente paz?. Otros pretenden prohibir las procesiones de Semana Santa y lo más grave que he visto, en las redes sociales, una persona de izquierdas llama a un sacerdote pederasta, sólo por el hecho de ser sacerdote, y acto seguido hablar de los musulmanes como hermanos, cuando en el Islam no hay ningún problema en casarse con una niña de 12 años. Lo ´se, claro que hay sacerdotes pederastas, pero ni la túnica hace al monje, ni la toga al jurista ni el uniforme al militar. En cualquier organización hay gentuza, pero con independencia de los casos que haya (y que deben ser condenados y castigados con extrema dureza), ¿acaso el mensaje cristiano apoya la pederastia?.

Todo como verán muy coherente. Pues creo que va siendo hora de situarse. España, les guste o no, es un país occidental, que bebe de fuentes grecorromanas y cristianas. Eso es así, y eso ha formado a las sociedades occidentales. Guste o no guste la religión es un componente básico de la civilización, con independencia de que se crea o no. Y la sociedad española del siglo XXI no pretende un Estado confesional ni una intromisión religiosa en las normas civiles. El que sea creyente, al igual que el que no lo sea, votará en función de su conciencia, y ya está. Pero no se puede eliminar del propio sistema cultural, de lo que nos hace ser como somos, de uno de los pilares de nuestra civilización el hecho religioso cristiano, porque miren ustedes, la multiculturalidad no existe, es incompatible la civilización occidental con la musulmana, y lo más que se les puede permitir es una existencia respetada siempre y cuando acaten y respeten los propios principios. Las sociedades multiculturales terminan como la antigua Yugoeslavia, donde el conflicto entre ortodoxos, católicos y musulmanes generó un río de sangre de extraordinaria dureza. Si ustedes pretenden eliminar el hecho cultural cristiano por el multiculturalismo, lo que al final van a conseguir es plantear quien manda, si un sistema cultural islámico o un sistema cultural occidental.


De igual manera, la izquierda española parece sufrir erisipela cuando se habla de Nación Española. Parece que lo progre, lo que mola, es hablar de naciones discutibles y discutidas. Se habla de bandera franquista, cuando nace en el siglo XVIII con claros antecedentes de la marina comercial española de la Edad Media, se tolera el silbido al Himno Nacional, y toda una serie de comportamientos que parece que estén acomplejados de la propia Nación. Y sinceramente, me sorprende, porque si algo ha caracterizado a los movimientos de izquierdas en el resto del mundo, es la afirmación de la propia identidad nacional. No les voy a aburrir con ejemplos que van desde la Revolución Francesa hasta la denominada por Stalin la gran guerra patria, pero aquí, en la piel de toro, parece que el objetivo es la destrucción sistemática de la idea de la Nación Española. Y, ¿qué pretenden?, ¿la tribu?. Claro, será para bailar alrededor del roble…

Y la tercera es la vuelta, como la burra al trigo, al guerracivilismo. Miren ustedes, Franco, al menos para mí, igual que la conducta de los partidos de izquierdas y los de derechas antes, durante y después de la Guerra Civil es una cuestión histórica, superada por el tiempo y por la Constitución de 1978. De aquel desastre de la sociedad española debemos de aprender a no repetir errores, especialmente el enfrentamiento por ideologías, y ese error, precisamente ese, es el que pretenden repetir. Miren, los problemas en la España de hoy son problemas de futuro, no del pasado. La reconciliación costó, fue dura, y supuso el sacrificio de muchos implicados, de un signo y de otro, así que, en su nombre, por su esfuerzo en perdonar y aceptar, por la nobleza y gallardía que mostraron, por el ejemplo que dieron a las generaciones que veníamos después, dejen de abrir viejas heridas.



Quizás los nuevos partidos de corte más socialdemócrata europeo, como puede ser UPyD o Ciudadanos, metan debajo del quillango estas majaderías, porque de seguir en estas actitudes, al igual que los hijos de Witiza, serán causantes de un desastre nacional.  ¿Y la derecha?, se preguntarán ustedes… Bueno, eso toca en el siguiente blog.

2 comentarios:

  1. GENIAL. Muchas gracias por poner un poco de sensatez, y explicarlo tan requetebién¡¡¡ besos hadados¡¡¡¡¡¡¡

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  2. Totalmente de acuerdo!!!!Y creo que mucha gente



    Clarito,clarito,clarito.Totalmente de acuerdo contigo.Un beso



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